Los trabajadores de una sucursal del Banco Santander descubrieron el jueves pasado durmiendo en el interior del cajero a un vagabundo que insistía en no abandonar el establecimiento porque aseguraba que era de su propiedad.

Tras la aparición de la policía, se identificó al hombre, de aspecto desaliñado y sin afeitar, como Emilio Botín, presidente del Banco Santander. “Según decía, su esposa lleva días enfadada con él y al final se ha tenido que venir a dormir al cajero”, explicaba uno de los trabajadores de la sucursal, situada en la Gran Vía de Madrid.

“El señor Botín no quiere irse y el banco es suyo, por lo que no podemos echarle”, explica David Romeral, el director de la sucursal, después de que Botín lleve casi una semana durmiendo en uno de los cajeros. “No nos molesta su presencia, pero durante el día se pone a ordenar papeles y nos cambia las cosas de sitio”.

“Ojalá se vaya pronto porque da mala imagen”, dice el director de la sucursal

Según Romeral, el mayor problema de la presencia de Emilio Botín en la sucursal es que el empresario, uno de los hombres más influyentes de España, se empeña en atender a algunos clientes porque insiste en “ayudar un poco”. “Y claro, conoce a la gente que viene aquí con sus problemas y, como está en una circunstancia personal muy dura, concede créditos a todo el mundo. Luego a nosotros nos llaman desde las oficinas centrales pidiendo explicaciones”, se queja.

Según otros oficinistas del banco, Botín ha ido asentándose cada día un poquito más en el cajero, hasta el punto de que ha instalado de manera permanente una cama hecha de cartón y tiene ropa tendida en la entrada. “El otro día hizo una barbacoa quemando los folletos de propaganda que tenemos, ¿pero qué le podemos decir? Es el jefe”, explica Romeral.

“Lo que más me molesta es que me tengo que quedar cada tarde, cuando a él le da el bajón, a escuchar sus lamentos y las quejas que tiene de su mujer”, explica a los periodistas. “Luego bromea entre lágrimas diciendo lo de ‘If you are here tonight is because you are a loser, congratulations’, bebe hasta quedarse dormido y yo ya me puedo ir a casa”, declara el jefe de la sucursal.