Alberto Korda captó la célebre imagen del Che Guevara justo cuando éste admiraba a una joven que pasaba frente a él. Lo ha revelado hoy el entorno del fotógrafo cubano, que ha accedido a sus diarios personales.

“Se dijo que la foto se tomó en un funeral y es verdad, pero él estaba mirando a una jamelga. Es cierto que su mirada transmite intensidad, pero es la intensidad de querer hundir la cara entre dos grandes pechos”, admite el fotógrafo en sus notas, añadiendo que “la muchacha estaba jamona”.

“Se la acabó zumbando”, revela el fotógrafo

Los familiares de Korda insisten en que “este nuevo dato explica las condiciones en las que se hizo el retrato, pero no debería restar significado a lo que representa”. Pese a este argumento, no son pocos los admiradores del Che que no saben si seguir luciendo la imagen en sus tazas y camisetas.

“La empresa que gestiona el merchandising del Che Guevara obtiene anualmente millones de dólares por las licencias y esto ahora podría suponer un revés para la compañía”, apunta Pablo Apetzteguía, periodista experto en mercadotecnia. “La percepción de la marca Che Guevara ha cambiado, a ver cómo lo gestionan”, insiste.

Lejos, sin embargo, de perjudicar a quienes comercializan la imagen del líder cubano, parece que la noticia está atrayendo a nuevos admiradores. “Yo no soy comunista y el Che siempre me había parecido un gilipollas. Pero mira, ahora que sé que era de los míos, que luchaba por los mismos ideales, lo considero un precursor y un compañero”, explica un usuario de Forotetas.com.

“Liderar una revolución es una buena técnica para follar”, subraya el sociólogo Andrew Lamen, que matiza que “pese a todo, tampoco hay que pensar que estaba en Cuba solo de turismo sexual”.

En sus diarios, Alberto Korda se arrepiente de no haber retratado también a la mujer que atrajo la mirada del Che. “En cambio, el puto barbas se la acabó zumbando”, sentencia con amargura.