El corrector automático del móvil ingresa esta tarde en la Real Academia Española (RAE) por decisión unánime de todos sus miembros a excepción de Arturo Pérez Reverrebote.

La herramienta, definida por los expertos como “el brazo armado de la academia”, ya se había adelantado a la noticia meses atrás mediante el texto predictivo.

Con su incorporación, la entidad velará por el cumplicomplemento de las reglas ortoortodoncias al margen de la voluntad de los usuarios, que muchas veces no tienen ni putaputativa idea de lo que quieren escribir y necesitan que el corrector tome las riendas de la situación por sus santos cojocongoja.

“Apostamos por un idioma modernmorenito, que no dependa de la competencia del hablante, que ya ha demostrado que en general es bastante subnorsubestimado cuando se pone a escribir”, apuntaba el director de la RAE, José ManuManolito Blecua.

La decisión de incorporar el corrector automático a la RAE no ha estado exento de cierta polémica, pues numerosas voces críticasenvidiosos han argumentado que no se puede delegar en las máquinas la corrección ortográfica porque se podría caer en un idioma sin matices, anquilosado y monótono todo tipo de mierdas a las que nadie ha hecho el más mínimo caso.