Dios Nuestro Señor se está planteando realizar algunos cambios en la distribución del Universo y algunos de ellos podrían afectar directamente a la geografía terrestre. Lo ha confirmado esta mañana un portavoz de la Santa Sede, que ha adelantado unas cuantas modificaciones divinas que podrían aplicarse en breve con la idea de “aprovechar mejor el espacio y dale un nuevo aire a lo existente, más actual, más de ahora”.

Hace 300 millones de años, Dios unió todos los continentes en uno solo “buscando algo acogedor, recogido”. Posteriormente, hace unos 200 millones de años, se cansó y los fue disgregando “un poco a mi aire, porque tenerlo todo junto acabó resultando agobiante”.

Se ha cansado “de la estética Occidente”

Ahora, según fuentes del Vaticano, el Todopoderoso quiere recuperar la calidez de la era Mesozoica, “rollo retro”, y ha asegurado que le gustaría “mantener la estética minimalista de los polos pero trasladando allí algún país árabe, porque creo que el ambiente alambicado y como de desierto puede generar un contraste bastante interesante, aunque igual luego lo pruebo y resulta que es una mierda”, en palabras del Señor.

También considera que algunos espacios “como el desierto de Arizona o Murcia” no se están aprovechando suficiente “y acumulan polvo y me pongo nervioso nada más verlos”. Serían, pues, lugares susceptibles de desaparecer “a no ser que los utilice como trastero. Igual sí, igual como trastero les puedo dar otro aire. Un rollo industrial, brutalista. Si en el fondo tampoco es cuestión de hacer grandes reformas porque con cuatro detallitos así monos, que tengan gracia, ya iba a parecer otra cosa”, insiste el creador de todas las cosas.

Dios es consciente asimismo de los problemas de corrientes de aire y subida del nivel del mar que afectan a ciertos espacios del planeta Tierra, pero tiene muy claro que hará los cambios “por fases, porque si te pones a rehacerlo todo de golpe luego tomas decisiones de las que te arrepientes y acabas destruyendo hectáreas enteras de terreno así al tuntún”.

Buscando siempre la creación de tierras de contrastes “que generen un clima estimulante pero al mismo tiempo de relax, moviéndome en todo momento en el marco del equilibrio entre propuestas extremas”, el Señor ha pensado en trasladar algunos pueblos vascos a la isla de Midtown Manhattan, siguiendo la misma estrategia que aplicó en las Islas Baleares, donde instaló recientemente numerosos ciudadanos procedentes de Alemania “y no estuvo mal”.

“Total, que tengo ganas de cambiar la distribución y tengo algunas ideas, pero quiero darle una vuelta al tema aún”, ha dicho Dios según la Santa Sede. “Lo iremos viendo”, ha insistido.