Tras la llegada del frío, una chica que se autodefine como “feminazi de milicia” ha asumido que tardará varios meses en salir a la calle en manga corta o camiseta de tirantes por lo que, finalmente, ya puede depilarse las axilas aprovechando que nadie va a verlas hasta que no vuelva el buen tiempo. “Al fin”, ha exclamado la muchacha mirándose al espejo con los brazos en alto y acariciándose la piel recién afeitada de las axilas.

“Estaba un poco harta de someterme a la dictadura de la no depilación por el simple hecho de ser feminista”, ha explicado la mujer a los periodistas, que se han reunido ante el baño de su casa. “A ninguna chica debería avergonzarle llevar las axilas bien depiladas, es nuestro cuerpo y hay muchos prejuicios que deberíamos dejar atrás”.

Tras el verano, según explica María, muchas feministas se ven forzadas a someterse a diversos tratamientos para recuperar la sensibilidad de los brazos, exhaustos tras toda una temporada en la que han buscado cualquier excusa para levantarlos y “luchar contra el heteropatriarcado exhibiendo pelambrera”.

“Me estaba dejando un dineral en taxis”, ha admitido.

“¿Qué ocurrirá si conoces a alguien y tenéis sexo y ves que estás completamente depilada?”, ha preguntado uno de los periodistas. La chica ha asegurado que “de ese tema no habrá que preocuparse”. Al acabar la rueda de prensa, ha levantado los brazos depilados y ha gritado “libertad”.

Al cierre de la edición, varias fuentes han informado de que la chica se ha probado un vestido negro realmente bonito y unos zapatos de tacón que guarda bajo la cama y se ha mirado en el espejo durante veinte minutos antes de guardarlos otra vez y vestirse con unos tejanos raídos y unas zapatillas deportivas antes de salir a la calle para ir al taller “Jornadas de Feminidad y Lucha Urbana”.