Tras retirar y arrojar a la basura los cadáveres de los becarios que se han ido acumulando a lo largo del verano, cientos de empresas retoman esta semana su actividad después del parón vacacional.

La operación se repite cada año: al volver de vacaciones, los empresarios levantan las persianas de sus locales y comprueban que son muy pocos los becarios que han sobrevivido al intenso calor de agosto y a la falta de agua.

“Evidentemente, cerramos el agua en verano porque, si hay un escape o lo que sea, no te puedes fiar de que el becario se responsabilice”, se excusa un empresario granadino. “Le dije a un compañero empresario que pasara de vez en cuando a darles comida y ponerles agua fresca, pero al final no pudo y, cuando hemos abierto esta mañana la oficina, hemos visto que los muchachos se deshidrataron enseguida”.

“Siempre cogemos a varios becarios para que saquen el trabajo adelante durante el verano, pero creo que cada año aguantan menos semanas. Teniendo en cuenta el avanzado estado de descomposición y que está todo el trabajo sin hacer, yo creo que los míos no aguantaron ni tres días”, se lamenta Antonio Garcés, director de una firma madrileña que ha tenido que contratar una empresa de limpieza para retirar los cadáveres de los cuatro becarios de sustitución que dejó al cargo de su negocio.

“He tenido que cambiar la moqueta. No sale a cuenta”, añade.

Son muchos los directivos que lamentan que los becarios españoles “cada vez vengan peor preparados” y que cada verano que pasa sobrevivan menos. En la sucursal barcelonesa de la multinacional Jenkins & Co. han tenido que solicitar varios sacos de runa para poder desprenderse de todos los cuerpos.

“Somos una multinacional, tenemos muchos becarios, así que nos encontramos un panorama bastante dantesco al volver en septiembre”, comenta uno de los trabajadores. “Hemos tenido que retirar 118 cuerpos de los 120 becarios que fichamos”, afirma.

A los dos becarios que han sobrevivido, intentarán incorporarlos a la empresa a media jornada tras otro período de prueba de seis meses “a modo de incentivo”.