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Álex Pajín, un niño de cinco años con un tambor de juguete, ha llegado hoy miércoles a Holanda en vistas a ser juzgado en los próximos días por el Tribunal Penal Internacional, última instancia judicial a la que han podido acudir sus padres, Ángeles y José, después de que la criatura se haya pasado los ocho últimos meses aporreando el tambor durante la hora de la siesta.

“El día que su abuelo le regaló el tambor, lo recuerdo perfectamente, como si fuera ayer, estuvo tres horas dando golpes y tocándolo. Y le dije que parara y no me hizo caso”, explica la madre del niño que, en ese momento, amenazó con acudir al padre del pequeño. Tras ser ignorado también, el matrimonio decidió abrir la vía judicial. Hasta ahora, el niño no ha reconocido ningún tribunal y ha seguido tocando el tambor frente a todas las instancias por las que ha pasado.

“Teníamos muy claro que, si no paraba de dar por culo, acudiríamos al Supremo”, afirma el padre. Sin embargo, el tribunal español rechazó la solicitud de juzgar al niño en su país, subrayando la falta de medios para abordar un caso de tal magnitud “sobre todo teniendo en cuenta que el niño no deja de tocar el tambor todo el rato y así no se puede trabajar”. Por tanto, no quedaron más salidas que la de acudir a la justicia internacional “para meter al niño en cintura”.

Se espera que la primera comparecencia del niño con tambor ante La Haya se produzca en el plazo máximo de una semana, en una vista en la que Álex se podrá declarar culpable o inocente de los cargos de “dar por culo a caso hecho todo el día”.

El abuelo del pequeño, responsable de la compra del tambor de juguete, no será procesado. Por contra, según ha informado la abuela a los medios, el anciano le ha comprado a su nieto una armónica para cuando vuelva a casa.