Entendiendo al instante que la empresa no tolerará más errores estratégicos en sus campañas publicitarias, todo el departamento de creatividad de una agencia madrileña de publicidad ha sido capaz de descifrar el mensaje en forma de cabeza ensartada en una pica que les ha dejado su director esta mañana.

La cabeza, que ha sido bañada en brea para retrasar la podredumbre y para que pueda ser exhibida durante más tiempo, pertenece a Daniel, el becario del departamento.

“No me gusta asustar a la gente innecesariamente con discursos o broncas que no conducen a ninguna parte”, ha declarado el director de la agencia. “Creo que, con los estímulos adecuados, un trabajador puede rendir mucho más que siendo presionado con gritos y exabruptos cuando se cometen pequeños errores que, por otra parte, son comprensibles en una empresa como la nuestra, en la que jugamos con elementos intangibles como la creatividad o el talento personal”.

Aunque el departamento de creatividad admite que ha sido “un poco shock” entrar en la sala de reuniones donde llevan a cabo las tormentas de ideas y encontrarse con restos humanos pinchados en un palo, todos han intentado continuar trabajando con normalidad. “Vamos chicos, necesito ideas frescas y atrevidas, decid lo primero que os venga a la cabeza, lo que sea” ha dicho el director creativo para romper el hielo y animar a los creativos a soltarse.

“Y me refiero a vuestra cabeza eh, no a la de Daniel”, ha añadido entre risas, tras unos segundos de silencio en los que solo se ha oído el zumbido de las moscas volando alrededor de la cabeza del becario.