El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, estudia añadir un carril suplementario al 60% de las carreteras españolas con el fin de que sea utilizado exclusivamente por conductores que hayan consumido alcohol. Consistirían en vías “con curvas irracionales” que se adaptarían a la conducción de las personas que han bebido, evitando así que se salgan de la calzada.

“No impongamos nuestros paradigmas culturales a los demás: dejemos de seguir el pensamiento único de la línea recta”, ha explicado el ministro a los periodistas. Pese a todo, la Dirección General de Tráfico (DGT) no ha dado datos sobre el proceso de implantación de esta nueva vía, aunque se conoce que se han llevado a cabo pruebas experimentales en algunas zonas del país.

“Reivindiquemos el lado creativo de la conducción”

Al parecer, se ha monitorizado la conducción de más de mil conductores a los que se ha incitado a beber mientras conducían y, tomando como base esos datos, se ha elaborado un complejo algoritmo que ha permitido predecir su comportamiento errático en la carretera.

“Se dice que los borrachos y los niños nunca mienten. Tú nunca puedes saber cuándo una persona normal va a salirse de la carretera por algún motivo; en cambio, sabes que un borracho va a salirse sí o sí. Y eso es una ventaja que podemos aprovechar”, explica un representante de la DGT. “Hemos criminalizado al conductor sin caer en la cuenta de que quizá las carreteras no respondían a sus necesidades concretas”.