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El Museo del Prado podría ser una falsificación

PODRÍA HABER SIDO SUSTITUIDO DURANTE LA NOCHE

La Policía Nacional ha decidido clausurar indefinidamente el Museo del Prado a fin de verificar la autoría del edificio ante la sospecha de que el actual sea en realidad una réplica exacta del museo original. Se teme que el auténtico Prado haya podido ser sustraído en algún momento del mes pasado y reemplazado por una copia sin valor.

Las alarmas saltaron ayer por la tarde cuando María Tresreyes, una de las empleadas del museo, se incorporó al trabajo tras un periodo de baja y notó sus salas «como distintas, con otro aire, no sé”. En ese momento, se activó el protocolo de seguridad que suele ponerse en marcha cuando se detecta el robo o el deterioro de alguna de las obras pero, en este caso, aplicándolo a todo el edificio del museo, incluidas las miles de piezas artísticas que aloja.

El protocolo de piezas robadas consiste en enviar a la Interpol un listado con las características de la obra sustraída, en este caso un edificio de 200 metros de largo por 50 de ancho con un cuerpo central culminado en ábside y flanqueado por dos galerías alargadas, además de los edificios suplementarios de nuevo diseño. En el caso de que una subasta artística disponga de una pieza similar al museo, deberá informar a las autoridades, aunque se teme que algún coleccionista ya lo haya adquirido en el mercado negro y lo tenga instalado en su jardín.

Alguno de los trabajadores podría ser también una reproducción

Más allá del incalculable valor patrimonial del Prado y de su colección artística, los directores del museo creen que durante el cambiazo, consumado probablemente una noche de las últimas semanas, alguno de los trabajadores del turno nocturno se encontraba en el museo original. «Lo que indica que alguno de los empleados actuales habrá sido reemplazado también por una falsificación, dado que no se han notado ausencias», explica el director de la institución. Esta posibilidad no es en absoluto improbable si se tiene en cuenta que el Prado mismo sustituyó a uno de sus guardias de seguridad por una réplica hace algunos meses, aunque en aquel caso fue por motivos de salud.

«¿Son quienes dicen ser los trabajadores actuales o son también falsificaciones? ¿Hasta qué punto nos podemos fiar de lo que dicen?”, se preguntaba durante la rueda de prensa el agente Cisneros, director del Departamento de Artes Plásticas de la Policía Nacional. «Cabe incluso la posibilidad de que María, la trabajadora que ha denunciado el caso, sea también, en sí misma, una réplica. Y eso pondría en entredicho su testimonio. Lo cual indica que, claramente, el museo es auténtico… Pero, siendo así, ¿no habría que dar valor a la acusación de María y por tanto el museo es en realidad falso?”.

No hay datos que confirmen, pese a todo, que el museo haya sido reemplazado más allá de la alerta provocada por la trabajadora que percibió el museo “con otro aire”. Para confirmar que el museo es, efectivamente, una falsificación, sería necesario radiografiar el edificio entero para comprobar si se trata del original. “Dado que no podemos efectuar dichos análisis, cabe suponer que es falso”, explicaba Cisneros.

«Que también pueden ser cosas mías, ojo», insiste María, la trabajadora que percibió el cambio. Sin embargo, toda precaución es poca ante el temor de que España pudiera perder su joya patrimonial.

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