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El Imserso oganizará viajes al Más Allá

"ESTARÁN EN LA GLORIA", ASEGURA LA MINISTRA

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, ha confirmado que a lo largo de 2013 no se suprimirán los populares viajes del Imserso para la tercera edad, aunque sufrirán algunos cambios.

En los pasillos del Congreso, Mato ha explicado que el cambio más significativo en la política del Imserso es la intención de proporcionar un «único y definitivo viaje» a todos los ancianos que se apunten a «la irresistible excursión de un viaje al Más Allá con una manta eléctrica de regalo».

La ministra no ha querido dar muchos detalles de la excursión, que será de un día, pero ha definido el citado «Más Allá» como «algo así como el cielo de los viejos, un sitio maravilloso donde podrán descansar y se encontrarán en la gloria, como si se sintieran a la misma vera del Señor”.

El destino es sorpresa

“Van a estar muy, muy bien, es lo único que puedo decir y no hay que estar tristes por hacer este viaje: al fin y al cabo, es lo que a uno le toca cuando se hace mayor: viajar y pasarlo bien”, prosiguió la ministra, que posteriormente pasó a mostrar el cartel publicitario para este viaje (un autocar flotando entre nubes).

Mato, que evitó dar detalles, destacó que los ancianos que se apunten al viaje -«Cuantos más mejor»- no precisarán ropa de abrigo ni equipaje, «con lo puesto sirve». Sin embargo, en ningún momento especificó cuál sería el destino de estos viajes «mucho más lejanos que cualquier viaje del Imserso planteado hasta ahora», con la intención de que «no se le quite el elemento sorpresa y todo sea más emocionante y se disfrute más». Añadió que «eso es lo único que necesitan saber nuestros mayores».

«Espero que se animen todos», dice Mato

Ante la insistencia de los periodistas, que pidieron detalles sobre las instalaciones hoteleras de la propuesta de ocio que baraja el Gobierno, la ministra solo dijo que «esos hoteles tienen de todo, incluyendo unas duchas estupendas».

«¿Es Benidorm?”, preguntó uno de los miembros de la prensa. “No, no es Benidorm”, contestó la ministra con media sonrisa alejándose por el pasillo, para luego girarse y decir: «El viaje es a un lugar donde podrán hacerse con todas las garrafas de aceite de oliva que quieran y con todas las mantas eléctricas, y con bufés de desayuno tan grandes, deliciosos e inacabables como la eternidad misma». Avanzando a toda prisa hacia la puerta, sentenció: “Digamos que es el viaje definitivo que hará que ya no sea necesario programar más viajes”. Y, ya fuera del Congreso, aún pudo apuntar que se trata de “un viaje a un lugar que está para morirse”.

Minutos después, la ministra volvió a abrir la puerta del hemiciclo y, guiñando un ojo entre risas, añadió un último dato: «Digamos que se van a quedar muertos cuando lleguen allí».