Alberto Chicote, protagonista del programa “Pesadilla en la cocina”, acudió ayer a un comedor social de Alhuenda (Albacete) con su objetivo de siempre: ayudar a sus responsables a mejorar el servicio y la calidad de la comida para evitar la quiebra. Esta excusa, sin embargo, se utilizó para el espectáculo televisivo, poniendo al límite a los voluntarios que hacían lo posible para estar a la altura.

“No tenéis una carta, el postre es un yogur de Mercadona, juntáis clientes en una misma mesa… Este sitio es la peor mierda que he visto en mi vida”, exclamó el chef fuera de sí.

Hizo llorar a una monja que no se atrevía a flambear una crêpe

El presentador propuso una nueva carta para el comedor, incluyendo platos sofisticados como el milhojas de calabacín con vinagreta de pesto rojo o la crêpe Suzette, y los cocineros fueron incapaces de prepararlos, llegando a vivir momentos de máximo estrés. “Angelines, no me llores. A mí no me llores que no tienes cinco años. Levántate de una puta vez y deja de rezar porque aquí hemos venido a cocinar. ¿Entendido?”, exclamó Chicote en un momento de absoluto caos. La mujer a la que gritaba, con más de veinte años de experiencia sirviendo a la Iglesia, salió del comedor entre sollozos y prometiendo no volver.

Al final, varios voluntarios se plantaron: “Estamos aquí para ayudar a la gente, hacemos lo que podemos, no somos profesionales”, se defendía una de las cocineras, encendiendo aún más a Chicote. “No sé cómo tenéis el cuajo de pasearos por aquí con el delantal y decir que a vosotros os la suda porque no sois profesionales. Lo que sois es una vergüenza para el gremio y esta gente de buena fe que viene al comedor no merece esta fabada de lata que no se comería ni un perro”, sentenció el chef.

Luego, Chicote insultó a un comensal que se iba del comedor sin pagar. “¿Veis lo que pasa? Como tardáis horas en traerles la cuenta, los cabrones se piran. Es que yo haría lo mismo, joder”, comentó.

“Lo flipante es que la peña sigue viniendo a este antro”

Viendo las carencias que, según él, tenía el comedor, Chicote no dejaba de asombrarse al ver que el aforo del local estaba casi completo. “La gente tiene unas tragaderas acojonantes”, dijo, y habló con algunos comensales para convencerles de que apretaran un poco más a los voluntarios. “Estos están aquí para ofreceros un buen servicio. Si esta ensalada es una mierda, se la devuelves. Que te sirvan otra, coño. Están aquí para eso”, insistió.

El presentador acabó tirando la toalla: “Espero tener más suerte en la cocina del campamento de refugiados de Tinduf, en Argelia. Nos vemos allí la semana que viene”, anunció al despedir el programa.