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Un idiota que no sabe ni nadar se compra un reloj sumergible a 200 metros

TE DICE QUÉ HORA ES EN SITIOS QUE ÉL NI SABE QUE EXISTEN

Jamón Ribalta, joyero residente en Girona, adquirió ayer un reloj Casio G-Shock sumergible a 200 metros «como un regalo que me hago a mí mismo en estas fechas».

El aparato tiene numerosas funciones que Ribalta, por su estilo de vida sedentario, no tendrá que usar nunca. Entre ellas, destaca el indicador de fase lunar, que el joyero admite que no sabe lo que es. «Si un día sales por la noche y te pierdes o lo que sea, en el bosque, en la pradera, estas barras te indican la fase de la luna y te orientan», improvisa el propietario del reloj para justificar «una de las mejores compras que he hecho».

En cuanto al tema de la orientación, su hijo Jamón apunta que «también tiene un Samsung con navegador GPS y aún está aprendiendo a cambiar el tono de llamada para que suene como un teléfono de toda la vida».

Sigue llegando tarde a los sitios

El joyero, ajeno al escepticismo de su entorno, sigue defendiendo las prestaciones del nuevo Casio: «El altímetro, por ejemplo, te puede salvar la vida si tienes miedo a las alturas. Vivo en un quinto sin ascensor», argumenta mientras busca en las instrucciones la manera de poner el reloj en hora. «Te da la hora de 48 ciudades del mundo», añade, y su esposa Clara sentencia que «no es solo que no le guste viajar, es que no ha salido del barrio en su vida». La mujer solo pide «que quite esos pitidos que hace cada media hora porque entonces sí le servirá lo de que sea sumergible, porque se lo voy a tirar por el váter».

«Es una inversión de futuro»

Jamón Ribalta considera que el Casio «está pensado para el futuro» y cree que «era la excusa que necesitaba para aprender a nadar». También reflexiona sobre la importancia de que el aparato sea robusto. «Hombre, eso es fundamental si alguien te da la mano muy fuerte», ironiza su mujer, que cree que «este mamotreto no va con su estilo porque ni es astronauta ni tiene veinte años ni le interesa saber la hora que es porque si le interesara saldría antes de los sitios para no llegar tarde como siempre».

Molesto por las críticas que su último capricho está generando, Ribalta amenaza con comprarse un velero «para aprovechar también el medidor de mareas».