Barbie, la muñeca más famosa de todos los tiempos, cumplió 50 años en 2008. Desde entonces, las ediciones conmemorativas han ido sucediéndose una tras otra. Ahora, Mattel ha anunciado una futura Barbie que, finalmente, rendirá cuentas de su auténtica edad. “Tiene varices y se le hinchan los tobillos a causa de sus problemas de circulación, por lo que se vende con un pequeño barreño para que pueda meter los pies en agua por la noche”, explica un portavoz de la marca. La cara de la muñeca sigue luciendo joven, brillante, tersa y ajena a las arrugas, pero eso se debe al tratamiento con bótox al que someten a todas las muñecas en la línea de producción.

Desde la firma reconocen que “Barbie se conserva tan bien porque le hemos ido haciendo varios retoques en los últimos años y la verdad es que lleva bastante plástico encima”. Sin embargo, las varices han empezado a aparecer sin que Mattel pueda hacer nada al respecto, por lo que se han decidido a venderla finalmente así. Las niñas que la adquieran tendrán que aprender a teñir la cabeza de las muñecas cada dos semanas para que no se aprecien las raíces con canas.

En invierno, sus piernas lucen sin depilar

Aunque Ken “ya falleció”, Barbie dispone del kit de compañeras “Las amigas de andar de Barbie”, con las que Barbie podrá quedar para dar largos paseos “mientras hablan de lo mal que está todo, o de que sus hijos no les llaman, mientras recogen espárragos trigueros ahora que es época”.

Esta nueva Barbie llegará el mercado dos semanas antes de Navidad. “Lo de sacarla en estas fechas no es un tema comercial. Lo hacemos porque durante las fiestas siempre coge algunos kilos y en enero no la compraría nadie”.

Sacrifican al Pequeño Pony

El Pequeño Pony, icono juguetero de los años ochenta, fue sacrificado hace dos semanas después de que se le rompiera una de sus patas. “No recogí los juguetes, mamá lo pisó sin querer y se rompió una pata y entonces vino papá y le disparó con la escopeta porque dice que es es lo que hay que hacer en esos casos”, explica la niña que había sido su propietaria. “Dice papá que es culpa mía por no recoger los juguetes”, se lamenta.