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Los baños del Congreso celebran su jornada de puertas abiertas

POR PRIMERA VEZ SE PUEDE VISITAR EL VÁTER DE LA CÁMARA BAJA

Por primera vez, y en el marco de la jornada de puertas abiertas de los baños del Congreso de los Diputados, los españoles han podido acceder al lugar donde sus señorías descargan intestinos y vejigas.

Una visita llena de sorpresas, porque muy pocos saben que estos retretes no han sido restaurados desde que se terminara su construcción, allá por el año 1850. A través de sus paredes y puertas se puede realizar un recorrido completo por la historia parlamentaria de nuestro país.

Una costumbre muy española

Los diputados, como buenos españoles, nunca han sido ajenos a la costumbre de pintarrajear en los baños públicos, auténticos imanes para el ingenio y la chispa hispana. Y ha sido así desde los albores de esta ilustre institución, una historia que arranca con el reinado de Isabel II -“La reina me pone palote”- y continúa con la monarquía constitucional de Amadeo de Saboya -“El de Saboya me come la polla”- y la Primera República -“Estanislao Figueras tócame las peras”-.

«Aquí cagó Tejero», puede leerse en un retrete

Prosigue también con la alternancia en el poder durante la Restauración entre los partidos Conservador y Liberal -“¡Cánovas sodomita!” y “¡Sagasta cabrón!”-, el conflictivo reinado de Alfonso XIII -“Borbón, vete a cagar a otro sitio”-, los primeros y vacilantes pasos de la Segunda República -“Este es un mensaje para Indalecio Prieto: ¡Levanta la tapa, copón!”-, la llegada de las primeras diputadas -“Clara Campoamor puta”-, las tensiones que desembocaron en la Guerra Civil -“Azaña nos va a comer el rabo, a mí y a toda la CEDA” o “Fascista: caga feliz, caga contento, pero caga dentro, cabrón”-, los cuarenta años de Franquismo -“Franco tiene el culo blanco, ¡Putos negros! ¡Viva el Caudillo!”-, la Transición -“Juan Carlos Primero caga y luego mea”-, la corrupción de los gobiernos de Felipe González -“Cáguese, señor González”-, la guerra de Irak -“Josemari loves George”-, el matrimonio gay de Zapatero -“Da gracias a Dios, hermano, que lo que tienes en la mano no lo tienes en el ano”-, y así hasta llegar a las pintadas de esta última legislatura -“¡Que se jodan!”-.

Diputados por un día

Pero no todo es historia. Algunos ciudadanos han tenido el privilegio de hacer uso de los retretes cuando el presidente del Congreso, don Jesús Posada, les ha permitido sentarse sobre los misterios de la democracia y el poder de la soberanía popular (comprometiéndose, eso sí, a no realizar ninguna pintada: una potestad reservada a los cargos electos). Con gran felicidad, Manuel, obrero de Getafe y demócrata convencido, ha podido hacer de vientre mientras leía la firma del mismísimo Teniente Coronel Tejero: “Cuando he visto la pintada de ‘Aquí cagó Tejero’, me he vaciado del todo”.

Como bien dice el presidente de la cámara baja recitando de memoria su aforismo preferido de todos los que pueblan el tan ilustre váter, “En este humilde rincón, hasta el más hombre se baja el pantalón”. Un motivo más para sentirse orgulloso de la labor de sus señorías: hombres y mujeres conscientes de lo que significa un buen servicio público.

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