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Una joven guapísima que no necesita ni arreglarse provoca la ira secreta de cientos de compañeras

DA RABIA

Laura Zaraulio, una joven guapísima que de tan guapa no necesita ni arreglarse porque con cualquier cosa que se ponga ya tiene un estilo que hace que destaque por encima de las demás, lleva unos días intuyendo cierto malestar a su alrededor, aunque se trata de una mera sensación porque ninguna de sus compañeras de oficina ha querido expresar en su presencia la rabia interna que su belleza natural provoca.

«Es buena chica, no se lo tiene nada creído y parece que no se arregle porque no es consciente de su belleza, cosa que aún da más rabia», explica su amiga, que reconoce que «de tan maja es cargante».

Roselio Fuentes-Mohardo, jefe del departamento de Recursos Humanos de la empresa en la que trabaja la joven guapísima que de tan guapa no necesita siquiera arreglarse porque cualquier mierdecilla del Zara le sienta como si fuera yo qué sé qué, cree que la ira que suscita la chica se debe al «efecto Guardiola», una reacción natural que generan las personas que son tan buenas y correctas «que les darías una hostia para hacerles saltar todos los dientes». Fuentes-Mohardo cree, además, que el caso es un poco más grave «porque se le suma la envidia femenina, sacando lo peor de las personas».

«Se comporta como una fea siendo guapa, y eso sí que no»

«Podrías pensar que es una cursi y una tonta del culo, pero es que encima resulta que tiene sentido del humor y entra al trapo cuando se meten con ella. Vamos, que se comporta como una fea siendo mucho más guapa que cualquiera de nosotras. Y eso sí que no», insiste su amiga. La joven guapísima que actúa como si no lo fuera pero obviamente sabe que lo es porque se ha mirado en un puto espejo, es el tema de conversación recurrente en las reuniones que improvisan sus compañeras alrededor de la cafetera cuando ella no está. «Casi nunca hace pausas para el café porque no para de trabajar. En eso también nos deja en evidencia, la hija de la gran puta», sentencia su amiga, que tampoco es que sea fea ni mucho menos pero al lado de la guapa parece más vulgar de lo que en realidad es.

El tema de la chica guapa que de tan guapa da rabia ha adquirido tal magnitud que será valorado por el Consejo de Administración de la empresa, que decidirá si hay que prescindir de sus servicios «para no alterar las rutinas de trabajo ni crear mal ambiente». Las compañeras de la zorra esperan que sus jefes tomen la decisión correcta «y por una vez no piensen con la polla como todos los hombres, que son unos egoístas».

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