Más de una veintena de personas, entre 22 y 24 según las fuentes consultadas, han sido imputadas en la operación “Último yogur que quedaba en la nevera y que además era mío” puesta en marcha por el juez Vidal, del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona.

El juez autorizó la operación policial ayer por la tarde, cuando comprobó irregularidades en la gestión de la nevera de la cocinita común que comparten los jueces de la Audiencia Provincial de Barcelona y donde guardan sus fiambreras y tentempiés. Según varias fuentes, el juez autorizó a la Policía Nacional a abrir una investigación, aportando como prueba una tapa lamida de yogur que encontró en la basura.

“Entiendo que 20 personas no han podido comerse un yogur, pero muchos vieron al culpable pasearse con mi yogur y no lo delataron. ¿Tendremos que recurrir a poner el nombre en la comida? ¿Es que no tenemos los huevos negros ya para eso? Fui al Grupo 80, me compré dos yogures griegos y me guardé uno para última hora de la tarde. Y estuve todo el puto día pensando en el puto momento de relajarme, abrirme el puto yogur griego y meterme toda esa alegría azucarada en el cuerpo. Y abro la puta nevera y ya no están”, ha explicado el juez Vidal a los medios después de que la operación se haya hecho pública.

La operación, que ha tenido lugar hoy, se ha saldado finalmente con la imputación de más de una veintena de trabajadores, entre los que se encuentran también algunos jueces. El juez Soldevila, en principio desvinculado de la trama del yogur griego, sería finalmente el principal culpable y su nombre surge tras analizar las antiguas escuchas del caso “Me están desapareciendo cápsulas de Nespresso, ¿alguien sabe algo?”, que lo han relacionado directamente con la presente operación “Último yogur que quedaba en la nevera y que además era mío”.

A lo largo del día de hoy, y como consecuencia de la operación “Último yogur”, ha arrancado también la operación “Pues yo me comí tu yogur pero el otro día me desapareció medio bocadillo de chorizo y luego a ti te apestaba la boquita a chorizo, así que tú sabrás dónde está mi bocadillo porque, vamos, son dos más dos”, iniciada a contrarreloj por el juez Soldevila con la intención de incriminar al juez Vidal. El juez Vidal ha respondido con celeridad iniciando una tercera operación llamada “A que te meto una hostia”, la cual ha provocado también la operación “Pues te follaste a mi hermana, a ver si te crees que no lo sé, o sea que la hostia igual te la meto yo a ti”.

Finalmente la operación “¡Gilipollas!” y la operación “¡Tu puta madre!” han acabado con los dos jueces implicados por agresiones mutuas.