La célebre marca de relojes de lujo Rolex ha decidido plantar cara a los imitadores que fabrican réplicas falsas de sus modelos emblemáticos. Para ello, ha iniciado la producción de sus propias imitaciones. “Son imitaciones Rolex cien por cien originales, versiones falsas más baratas que los modelos genuinos pero auténticamente imitadas”, explica la firma en su página web. “No se distinguen a simple vista unos de otros. Hasta falseamos el certificado de autenticidad, que es auténticamente falso, no como los falsos certificados que circulan por ahí, falseados por terceros”, añade el fabricante.

Detrás de esta estrategia hay una clara voluntad por parte de la marca de ofrecer productos más baratos en plena crisis sin renunciar al prestigio. “Hay quien dice que hemos bajado los precios y que nos negamos a admitirlo. No es verdad. Quien quiera un Rolex auténtico y esté dispuesto a pagar el precio de siempre, puede comprarlo. Lo que pasa es que ahora también puede optar a falsificaciones exclusivas y con la seguridad de saber que está adquiriendo una imitación”, aclara un portavoz de la empresa.

Se adquirirán en la trastienda oficial de la tienda oficial

Rolex ha querido mantener “la experiencia de la clandestinidad” que conlleva la compra de falsificaciones no autorizadas. Por este motivo, los nuevos relojes falsos se venderán en la trastienda de los establecimientos oficiales. “Los vendedores son negros del África negra cien por cien negros”, informa la web de la marca. En ella no está disponible el catálogo de modelos y de precios “porque dependerá de lo que ofrezca el negro en el interior de su gabardina y de lo que el cliente consiga regateando con él durante el proceso de compra”.

La firma no niega que algunos de estos relojes sean “ejemplares sustraídos de nuestras propias tiendas y puestos a la venta posteriormente en la trastienda a un precio sensiblemente menor”.