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Dos viudas se baten en duelo

"NO HAY PENA PARA LAS DOS EN ESTE PUEBLO", SENTENCIA UNA

La población de Motilla del Palancar, localidad de la provincia de Cuenca, contiene el aliento en estos momentos ante un duro enfrentamiento que está teniendo lugar entre dos ancianas que se conocen de toda la vida y que han enviudado al mismo tiempo. «Sus maridos se conocían también de siempre, eran borrachos de reconocido prestigio en la materia y murieron, fenecieron más bien, en extrañas circunstancias mientras conducían un tractor tras beberse unos carajillos en el bar Feyerabend», explica Francisca, una vecina del pueblo.

El dolor sumió a las dos viudas, Paqui y Lorraine, en un estado de permanente abatimiento, pero pronto surgieron las envidias. «Una acusó a la otra de caer en un estado de ‘overreacting’. Le dijo que hacía un poco de cuento, vamos. Y entonces entraron en una competición absurda para ver cuál de las dos era mejor viuda, recurriendo ambas a estrategias de ‘Drama Queen'», insiste Francisca. «La pensión se puede cortar con un cuchillo», sentencia.

Los recelos y las acusaciones cristalizaron finalmente en un duelo. «Se han citado en la iglesia del pueblo, la de San Gil Abad, con la intención de dar rienda suelta a sus más negras emociones. Puede que acudan armadas, puede que se autolesionen para conmover al respetable. Pero nosotros, hasta que no ocurra nada violentamente reseñable, no podemos proceder en mor de nada, o en pos de la seguridad, al no haber hecho sustancial sobre el que levantar acta, sin descartar futuribles actuaciones por ahora no confirmables», explica un agente de la Guardia Civil. La situación, según Francisca, es «overwhelming».

«A las dos se la suda el higo»

Aunque los vecinos de Motilla del Palancar creen que del duelo de viudas «no saldrá nada bueno», son muchos los que dicen que ninguna de las dos está realmente afligida. «¿Por qué trataban a sus maridos como escarpias cuando estaban vivos? Es verdad que eran unos hermeneutas, que se arrimaban a cualquier fenomenóloga, y que si no tenían ladillas era porque murieron de viejas. Pero entonces que no nos hagan creer que están destrozadas, porque sus lágrimas son de alivio y esto se ve de manera fehaciente», declara el cura del pueblo. Otros son más directos en su forma de expresarse: «Los dos borrachos les sudaban el higo a las dos y aquí lo que pasa es que hay mucho aburrimiento y poco interlocutor válido».

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