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El niño que decía que Marina d’Or era «guay» se retracta

"LA NIÑA DEL VICKS VAPORUB ES MÁS DE FARLOPA", ASEGURA

«Marina d’Or: ¡Qué guay!». Con esta frase, Marcos Martí declaraba su amor por el célebre complejo turístico valenciano en los anuncios televisivos que han quedado en la memoria de todos. Sin embargo, los años han pasado y Marcos, que entonces no era más que un niño, tiene hoy en día 23 años y cuenta «con un criterio propio que me permite ver las cosas con más perspectiva». 

Por eso, a través de su cuenta personal en Twitter, ha decidido retractarse y aclarar que «en realidad Marina d’Or no es guay, es una puta mierda». Asegura que su entusiasmo «era impostado y no reflejaba mi opinión, como ocurre con tantos otros niños que salen en los anuncios». Añade que «la niña del Vicks Vaporub hacía cuento y saliendo de cañas con ella he comprobado que es más de farlopa que de eucalipto». No contento con esto, ha revelado también que «el erizo de los seguros es en realidad un disfraz. Dentro hay un erizo normal mucho más feo de nacionalidad ecuatoriana».

Las declaraciones de Martí han sacudido el sector publicitario español. «Es una falta de profesionalidad por su parte y encima no hacía falta que lo aclarara porque nunca nadie le creyó cuando decía que Marina d’Or era guay. Veíamos las imágenes y no somos imbéciles», explica un conocido creativo publicitario. «Si la gente creyera que unos cereales despiertan un tigre que hay dentro de los niños, estarían prohibidos. Y la niña de Catalana Occidente, aparte de no tener ni puta idea de seguros como es natural, siempre se calló que su padre era cliente de Mapfre», insiste el experto.

El algodón mentía todo el rato

Marcos Martí también explica que el famoso lema «El algodón no engaña» es una patraña. «Cuando se acabó de rodar el anuncio de detergente, el algodón ese era para verlo. Había más roña allí que en las uñas de Pato WC. Pero el mayordomo era un mercenario a sueldo de los publicistas, están todos comprados. Hasta los pelochos, que se odian entre ellos igual que Pablo Motos y las hormigas, a las que no paga ni la Seguridad Social». Todas estas declaraciones podrían tener consecuencias legales pero Martí asegura que está tranquilo porque confía en Legalitas.

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