Los pasajeros del AVE que viajen en la clase Club podrán, si así lo desean, abrir la ventanilla de su vagón y sacar los pies por la misma para sentir “todo el fresquito” de los casi 300 kilómetros por hora que puede llegar a alcanzar el convoy. “Por ahora estamos haciendo pruebas en túneles de viento para ver cómo se comporta el tren con diez pares de pies asomando por las ventanillas. La respuesta no es buena, pero es un servicio que debemos ofrecer”, explicaba ayer un portavoz de Renfe. La motivación de la iniciativa es que los pasajeros de la clase Club se sientan “como en su puto coche”.

Se instalarán también salpicaderos detrás de cada asiento para que los pasajeros puedan poner allí “sus mierdas” y el viajero que lo desee podrá solicitar que una azafata se siente a su lado y diga “Antonio, no corras”. Las mujeres podrán solicitar que un azafato les recrimine su manera de conducir el tren y hasta se saque los mocos en los cambios de vía.

Pese al mal comportamiento de la maqueta del tren en el túnel de viento y alguna que otra amputación de minipies, el servicio estará disponible a mediados de abril, cuando terminen de acomodarse las ventanillas para que puedan abrirse. Paralelamente, y con la intención de hacer más cercana “la experiencia AVE”, en el vagón cafetería también se ha reelaborado el menú: los pasajeros VIP podrán pedir tapas de chocos, bravas y un carajillo. Además, una azafata repartirá mondadientes junto a los auriculares al inicio de cada trayecto.

“La idea es que los ejecutivos puedan aprovechar sus trayectos en AVE Club para comportarse como gañanes; queremos que sus trayectos en tren sean un desahogo. Pensemos que la mayoría no pueden dar rienda suelta a esos instintos primarios durante su jornada laboral. Ahora podrán hacerlo en los vagones Club del AVE, donde nadie les verá y por tanto no les perderán el respeto”, explican desde Renfe.

El hilo musical de los Cercanías incluirá llantos de bebé

En algunos foros de Internet ya ha empezado a comentarse la noticia como una muestra más de una lucha de clases. “Que dejen de llamarlo ‘clase business’ o ‘clase club’ y lo llamen clase ‘putos amos’ que al fin y al cabo es lo que quieren que pensemos que son”, se quejaba un ciudadano en una web de noticias. Desde Renfe han querido acallar las críticas señalando que también están pensando en innovadoras maneras de mejorar sus servicios generales. En Cercanías van a incluir llantos de bebé en el hilo musical, “para inundarlo todo de vida y futuro”. También van a eliminarse los lavabos porque “pudiendo sacar el culo por la ventanilla para soltar el lastre, no tienen mucho sentido”.

En Cataluña, donde se ha invertido muy poco en infraestructuras ferroviarias, implantarán también un sistema muy innovador para reducir a cero los habituales retrasos: los viajeros solo tendrán que retrasar una hora sus propios relojes. “Más fácil imposible, y el tren llegará antes que nunca”.