El Real Decreto ley de reformas para garantizar la Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) fue aprobado en el Consejo de Ministros el pasado viernes. Una de las medidas que más reacciones ha provocado es la de que la Seguridad Social deje de costear el blanqueamiento anal, un proceso, cada vez más extendido, que consiste en tratar la piel del esfínter -generalmente algo más oscurecida que la del resto- con finalidades cosméticas.

“Durante años se ha abusado mucho de la Seguridad Social y hay que poner fin a esta situación. Ahora no nos podemos permitir llevar el ano cristalino, esto es así. Hay que asumirlo si queremos un seguro estable”, defendía Mariano Rajoy hace unos días. En concreto, se dejarán de subvencionar en su totalidad los blanqueamientos anales de los inmigrantes irregulares y de los jóvenes de menos de 26 años que no hayan cotizado.

“Los inmigrantes que lleguen aquí tendrán que pagarse ellos mismos los procesos de blanqueamiento anal o ir con el ojete moreno, lo que ellos prefieran”, explicaba la ministra Ana Mato. “Y los jóvenes menores de 26 años que no hayan cotizado, ojete moreno para ellos también”. Pese al revuelo, son muchos españoles los que consideran que la medida es oportuna, dado que es un lugar común acusar a los inmigrantes de saturar la Salud Pública para someterse a este procedimiento.

“Me han contado que una chica del barrio fue al ambulatorio a blanquearse el ano de urgencias y había tantos inmigrantes en la cola que tuvo que volverse a casa y echarse lejía en todo el orto ella misma”, protestaba una mujer. “No digo que los extranjeros no tengan derecho a llevar el ano clarete ellos también, pero que no lo hagan con nuestros impuestos o que, al menos, se dé preferencia a los anos españoles. Eso por no hablar de los españoles que mueren mientras otros se blanquean el ano”.

Un millón de extranjeros al año se blanquea el ano en España

En Cataluña, el gobierno de Artur Mas ya incluyó este recorte en sus primeras medidas, adoptadas hace algunos meses. En concreto, en toda la región solo queda un profesional de la Salud Pública que sigue llevando a cabo este procedimiento. “Hoy he blanqueado casi doscientos anos yo solo. Y al final quien se resiente es el paciente porque solo puedo dedicarle cinco minutos a cada ano y muchos no los dejo tan blanquitos como es necesario. A la larga, pagaremos todos”.

“No sé a qué viene tanto debate si cada vez que Rajoy abre la boca a los españoles se nos queda el ojal brillante como el diamante de pura fricción”, se lamentaba ayer un ciudadano en la cola del médico mientras se extirpaba él mismo el apéndice a dentelladas. “Habrá que ver, además, cuántas de las personas que están en el Ejecutivo tienen intereses en clínicas privadas que blanquean el ano”. Lo cierto es que son muchas las aseguradoras médicas que ya han empezado a ofrecer este servicio de manera gratuita con cada afiliación, como por ejemplo Sanitas con su campaña “Cáliz de plata”.