La empresa francesa Bic, fabricante de los célebres bolígrafos de plástico con capuchón, ha decidido adaptarse a los hábitos de sus clientes y ofrecerá los nuevos Bic Cristal con los extremos ya mordidos. “Está claro que la gente los prefiere así, hechos una mierda y con restos de saliva”, explica un portavoz de la compañía. Con esta decisión, Bic tira la toalla en su intento de convencer a la gente para que no muerda sus productos. “Es una batalla perdida contra el sinsentido. Nadie muerde los neumáticos de los coches ni las botellas, pero sí nuestros bolígrafos. No sabemos por qué pero a estas alturas nos da igual. Asumimos que nuestros clientes son imbéciles e intentamos ponérselo fácil”, insiste el portavoz.

La actitud de la empresa no siempre fue la misma. En 1954, su fundador advirtió a los consumidores de que “todos los bolígrafos que salen de nuestras fábricas me los restriego personalmente por el culo”. La estrategia fue inútil. La gente seguía mordiéndolos ajena a las amenazas.

La compañía ha contratado a decenas de operarios cuyo único cometido será morder los bolígrafos uno a uno “para darles un toque humano y artesanal”. El proceso convertirá cada unidad en una pieza única e irrepetible con un aspecto genuinamente desagradable. “También hemos mejorado el diseño del tubo de plástico para que sea más fácil respirar a través de él cuando la gente se lo meta en la nariz. Sabemos de buena tinta que también se hace mucho”, segura el portavoz de Bic. Para los más pequeños, se pondrán a la venta bolígrafos con pequeñas bolas de papel mojado que servirán de munición cuando se quiera utilizar el artefacto como si fuera una cerbatana.

Diseñan volantes con zonas para pegar los mocos

La industria automovilística también empieza a pensar en los usos no estipulados de los productos de consumo. En un futuro no muy lejano, habrá volantes con una zona especialmente diseñada para que el conductor pegue en ella los mocos que se saca en los semáforos. “Los mocos favorecen el agarre al volante, pero el conductor no siempre los pega en los mejores sitios. Ahora sabrá dónde acumularlos y la conducción será más segura y placentera”, explican desde General Motors. Recientemente, la revista “Science” publicó un estudio que recomendaba alargar la duración de los semáforos un 30% porque “el conductor medio no tiene tiempo para vaciar completamente la nariz en los semáforos actuales y luego conduce pensando todo el rato que ha dejado el tema a medias”.