Pedro Morenés, ministro de Defensa, ha anunciado esta mañana que el Ejército español contará con armas de mujer adquiridas a una empresa francesa, lo que supondrá “un salto cualitativo sin precedentes” que respeta, según el Gobierno, “los límites de la política de austeridad que se ha marcado el Ministerio”. Morenés asegura que “como se trata de armas psicológicas en su mayoría, su precio es más ajustado”. El primer cargamento llegará a España tras un primer desembolso de cuatro millones de euros para este año y un coste total de 72 millones a lo largo de ocho ejercicios.

“La idea es que en tres meses cada soldado español tenga su caidita de ojos y que los altos mandos hayan adquirido la habilidad de poner morritos en situaciones de gran presión”, declara el ministro, quien define este tipo de recursos armamentísticos como “lo más nuevo después del boom de las armas químicas, que también se combinan con las de mujer con distintas variedades de perfume irresistible”.

“Enseñar pechuga en combate reduce o anula el potencial ofensivo del enemigo, que no se atreve a cargar contra un objetivo sensual porque su cerebro envía señales contradictorias con las de la misión asignada”, ha explicado Pedro Morenés. Por eso se prescindirá de los uniformes de camuflaje “porque, como dice el dicho, ‘viste vulgar y solo verán el vestido, viste elegante y solo verán el potencial del Ejército'”. El ministro asegura que “las Fuerzas Armadas estadounidenses han logrado grandes resultados bombardeando zonas enemigas con cientos de libros de Danielle Steel. A los diez minutos del bombardeo aparecían soldados enemigos llorando por las esquinas”. También insiste en que “en el cuerpo a cuerpo, es fundamental que el soldado sepa arañar una cara y tirar del pelo como es debido”.

Miembros veteranos del Ejército como el general Padilla recuerdan “los tiempos del pelo en pecho en los que se nos encargaban misiones de espionaje para sacar información al enemigo en camas de lujosas habitaciones de hotel. Si lograbas llevarte al objetivo al huerto, luego tenías que ganarte su confianza pero había que ser tan y tan maricón que muy pocos lo lográbamos. Ahora es verdad que se ha avanzado mucho, sobre todo desde que los maricones pueden ingresar en las Fuerzas Armadas con normalidad, sin que nadie les falte al respeto por ser maricones. Han ganado los maricones y hemos ganado todos, y seguro que en un futuro, aunque ahora parezca un chiste, habrá mujeres soldado”.