Las quejas al gobierno francés por parte del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, han surtido efecto. Tras la indignación que provocó en los españoles la sátira de los guiñoles de Canal Plus Francia, en la que supuestamente se denigraba a los deportistas de nuestro país, los franceses han dado su brazo a torcer permitiendo que los muñecos sean juzgados en España. El embajador de España en París, Carlos Bastarreche, considera que la decisión es “un gran gesto de concordia” y la ciudadanía francesa no ha opuesto objeción alguna a la extradición. Ni siquiera los guiñoles arrestados han expresado la más mínima queja, y eso que el proceso les obligará a apartarse del programa unos cuantos meses.

“Canal Plus asegura que ya les castigaron unos días encerrándolos en el cajón de los muñecos malos y aguantaron estoicamente. A ver cómo reaccionan ante la ira de los españoles”, dice Bastarreche. Nada más llegar al aeropuerto de Barajas, los guiñoles han tenido que soportar insultos por parte de un grupo de espontáneos, que no han dejado de gritar “¡Títeres! ¡Fantoches!” hasta que las autoridades han guardado los muñecos en el maletero de un vehículo policial.

La portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado que “España demostrará que está a la altura de Europa tratando a los guiñoles como si fueran ciudadanos españoles. Se les otorgarán los mismos derechos ante la justicia y tendrán la oportunidad de defenderse”. Fuentes policiales aseguran que los muñecos están abatidos y que “ni siquiera se tienen en pie”. Atribuyen este estado de ánimo a la presión a la que sin duda están sometidos.

“Quien ríe el último ríe mejor”

Es inevitable que la opinión pública vea la extradición como una oportunidad para la venganza. “Deberían desnudar a esos muñecos y exhibirlos delante de todo el mundo, para que supieran lo que se siente cuando te humillan”, exclamaba un tertuliano de un conocido programa de televisión. Sáenz de Santamaría insiste en que “hay que dirigirse a los guiñoles como si fueran ciudadanos de pleno derecho si no queremos proyectar al exterior la imagen de un país de pandereta”. Como hasta el momento los guiñoles se han acogido a su derecho a mantenerse en silencio, el conocido ventrílocuo José Luis Moreno se ha ofrecido a interrogarles. “En unos minutos consigo que se arrepientan. No me falta experiencia tratando con delincuentes de esta calaña”, ha declarado.