La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha tomado posesión esta mañana de Pepe, el hámster del Congreso de los Diputados. Ha tenido lugar en el marco de una reunión en la que se han decidido los turnos para que todos los diputados se hagan cargo de Pepe un fin de semana cada uno. Durante su intervención, Sáenz de Santamaría ha calificado de “honor” entrar a formar parte de la vida del hámster y ha alabado el trabajo realizado hasta el momento, comprometiéndose a asumir “también cuanto antes” el resto de tareas necesarias relativas a su cargo.

“Como vicepresidenta tendré que distribuir yo misma los turnos de limpieza, repartir los lápices cada mañana y asegurarme de que todo el mundo recoja su plato en el comedor”, ha explicado. Desde el PSOE se critica que, por el hecho de ser vicepresidenta, se haya hecho “un favor a sí misma” poniéndose la primera de la lista para disfrutar de Pepe, “al que todos tenemos derecho a cuidar”.

Pepe, el hámster del Congreso, lleva casi un año conviviendo con los diputados, quienes tienen que ocuparse cada día de que no le falte comida ni agua y de limpiar su jaula cada lunes, miércoles y viernes. Adquirirlo fue idea de José Bono, quien pensó que tener una mascota de la que todos tuvieran que responsabilizarse ayudaría a sus señorías “a creer en un proyecto común y adquirir compromisos”.

Pese a todo, son muchos los ciudadanos que critican que los diputados dispongan de “otro elemento con el que distraerse”. Durante uno de los últimos plenos del PSOE, hubo diversas interrupciones cuando Martínez-Pujalte exclamó “¡Pepe se ha metido un montón de kikos en la boca!” y todos los diputados se levantaron ruidosamente de sus asientos para acercarse a la jaula del animal y jugar con él un rato.