Jon Jairo Artetxe, de 56 años, ha sido interceptado esta mañana en la carretera Asua-Erletxes (N-367), en la provincia de Vizcaya, mientras conducía una furgoneta Nissan Vanette con destino a las instalaciones nucleares de Parchin (Irán). El vehículo contenía 270 kilos de piedras de distintos tamaños y formas procedentes en su mayoría de las laderas del monte Eretza, en Galdames. La detención de este ciudadano, natural del municipio vizcaíno de Lezama, ha sido motivada por informaciones de la Agencia iraní de noticias (IRNA), que desvelaron posibles contactos comerciales entre el ciudadano vasco y la Alianza de Constructores del Irán Islámico.

Las autoridades sospechan que Jon Jairo Artetxe lleva años colaborando con el gobierno de Mahmud Ahmadineyad, reforzando su estrategia armamentística con enormes piedras capaces de matar a varias personas o provocar importantes daños materiales. Los análisis del material hallado en la furgoneta revelan grandes masas mineralizadas de hierro muy frecuentes en el País Vasco.

El sospechoso, “viajero y de constitución fuerte” según fuentes de su entorno inmediato, había sido un destacado levantador de piedras en su juventud y seguía en contacto con la Escuela de Levantamiento de Piedras de Lejona cuyo entrenador, Jose Ramón Aretxabaleta, “Aretxabala”, niega cualquier relación de este centro con el programa nuclear iraní. “Jon nunca habló de Irán y nunca mostró intereses militares. Le gustaban las mujeres, el anís y el programa de humor ‘Vaya semanita'”, explica Aretxabaleta.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha abierto una investigación para determinar si el detenido actuaba solo o formaba parte de algún entramado delictivo organizado a nivel internacional. “Un vasco puede cargar con esas piedras sin la ayuda de nadie y la Nissan Vanette es una furgoneta de puta madre que con sus 75 caballos de potencia te lleva a Irán y te lleva donde haga falta”, asegura Patxi Mir-Hossein Mousavi, amigo íntimo del detenido que asegura “que nadie de esta zona ha estado ni estará nunca en contacto con el régimen iraní”.

Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el año pasado fallecieron 5.489 gatos estadounidenses por el impacto de piedras procedentes de Oriente Medio.