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Deja una nota de suicidio con un punto de vista «sesgado y muy parcial»

SOLO MIRA LAS COSAS POR EL LADO MALO

Julio Chitroste, de 35 años, se quitó la vida el pasado lunes dejando una nota de suicidio de cinco páginas en la que se explican los motivos que le llevaron a tomar tan drástica decisión. El cadáver fue encontrado por su asistenta, quien fue la primera en leer la nota. «Vi aquello y me puse a chillar, es lo peor que he leído en mucho tiempo. Omite muchas cosas y culpa a todo», explicaba a los periodistas entre lágrimas producidas «por la escena con más falta de objetividad y rigor que he tenido que presenciar». 

Al parecer, la nota repasa diversos temas que van desde los sentimientos más personales del suicida, que no confrontó con nadie, a la situación de desempleo que le había sumido en una profunda depresión. «Omite, eso sí, cualquier referencia a la crisis global que atravesamos, y eso avergüenza a una madre», explica la madre de Julio al otro lado del teléfono.

«El señorito tampoco habla, claro está, de sus problemas para relacionarse con los demás y del hecho de que junto a él nadie se sentía cómodo. Solo dice que se sentía solo», prosigue la mujer. «Es muy fácil decir que te han dado de lado sin dar la oportunidad a tus lectores de conocer la otra cara de la moneda».

«Lees la nota y es todo el rato lo mismo: yo, yo, yo y yo», insiste la madre del suicida.

En su antiguo lugar de trabajo también les ha pillado por sorpresa la noticia: «Hablé con él hace poco y estaba tan normal, abierto a otras opiniones…», comenta una compañera entre lágrimas.

Su exjefe, sin embargo, es algo más contundente: «Es típico de él, lo echamos porque era un inútil y presentaba unos informes trimestrales que siempre favorecían a su departamento. Y vemos que sigue igual, por tanto no podemos lamentar, a la vista de su suicidio, el hecho de haberle despedido. Se confirma que estábamos en lo cierto».

«Esto no pasaría una revisión por pares», comenta el hermano de Julio sujetando la nota con dos dedos, «carece de las más mínimas garantías de imparcialidad, dado que lo que ha escrito aquí ni siquiera se lo dio a nadie para que se lo repasara. Hay momentos en los que dice que está triste cuando lo que estaba, en realidad, era deprimido. No es lo mismo. Lo hace para dar lástima y llamar la atención, como siempre. Típico de él».

«Que si ‘Creo que, siento que, parece que…’. Si uno no sabe las cosas a ciencia cierta no debería tener los santos bemoles de escribirlas en un papel. Las cosas hay que pensarlas un poco antes de poner una palabra detrás de la otra», insiste su madre. En estos momentos tan dolorísimos para ella solo le consuela saber que serán ella y su familia los que, en definitiva, tendrán la última palabra.

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