Un equipo de etólogos de la Universidad de Córdoba ha dado por concluido el proyecto “Silvia”, cuyo principal objetivo era “estudiar el sentido estético en primates simiiformes y su influencia en los rituales de cortejo”. La investigación tomó como punto de partida a una joven mona de Gibraltar (“Macaca sylvanus”) bautizada como Silvia. El ejemplar fue liberado en un establecimiento de la marca Bershka y se la emplazó a cubrirse “con los ropajes que instintivamente encontrara más adecuados para el apareamiento”. 

Finalmente, la mona de Gibraltar acudió a caja con varias piezas de la colección Urban Warrior, concretamente un jersey “oversize” con detalles metalizados, dos shorts con “efecto piel”, un vestido con cremallera trasera, cinco minifaldas de cuero y un enorme pañuelo de seda con la inscripción “Savaje Girl”, amén de varios artículos de lencería y algunos ejemplares de bisutería de colores muy vivos. Al poco de abandonar el local, Silvia despertó el interés de un joven que pretendió “llevársela al huerto” hasta que se le informó de los detalles del experimento.

Es capaz de enviar emoticonos por Whatsapp

Según los expertos, el estudio ha demostrado que los primates y los humanos tienen un sentido de la estética parecido “al menos en lo que respecta a la indumentaria utilizada para facilitar el apareamiento”. El hecho de que la mona de Gibraltar reaccionara positivamente al escuchar el hilo musical de la tienda de ropa hace creer a los científicos que sus preferencias musicales también serían parecidas a las de cualquier joven español de hoy en día. Asimismo, varias pruebas hechas en un laboratorio confirmaron que la mona en cuestión es capaz de enviar emoticonos a través de SMS o Whatsapp. “Estamos valorando la posibilidad de soltar a Silvia en una discoteca a ver qué pasa, pero el riesgo de que acabe copulando en un retrete de Pachá entraña riesgos a nivel moral y legal. Y es innegable que la mona, vestida de seda, está follable”.

Los investigadores reconocen que “el joven que se interesó por Silvia a la salida del Bershka sigue mandándole cartas y preguntó si tiene cuenta en Tuenti pese a que se le informó de que era un primate”. A la vista de las reacciones que ha provocado el atuendo de Silvia, los etólogos quieren evitar que un experimento de estas características sirva como excusa para promover la zoofilia.