JLPM y AKJ, exescolta y exetarra respectivamente, sufrieron un encuentro fortuito en una oficina del INEM de Getxo mientras esperaban para darse de alta. “Un chaval con rastas y camiseta de Maná me pidió la vez y vi que sus ojos me eran familiares” explica JLPM. “Claro, como siempre van con capuchas, solo me quedo con los ojos”. AKJ, el exetarra, explica que a él le pasó justo lo contrario: “los tipos siempre llevan gafas de sol, así que le recordé por sus labios, bastante rosetas”. “Llevaba poco tiempo de prácticas, un par de cajeros quemados, grafitis, cosas así; y de repente veo en la tele el CDLA (cese definitivo de la lucha armada). ¡Nadie nos avisó de nada!” se lamenta AKJ. “En ETA nos decían que éramos una gran familia y eso, pero al final te echan como lo haría una S.A. normal, y encima ahora me entero de que ni siquiera hemos cotizado a la S.S. (Seguridad Social)”.

El CDLA pilló a JLPM en el LIDL. “Me llegó un SMS del jefe al móvil, en el que me decía que tenía una buena y una mala noticia. El resto se lo pueden imaginar”, nos cuenta felizmente apesadumbrado. Pero encara el futuro con una mirada agridulce: “ahora voy haciendo bolos sueltos, un concierto de AC/DC, algún capitulito de FoQ (Física o Química) en la web de A3… Esperando a ver si la cosa se pone peor y tenemos que escoltar a gente del BCE (Banco Central Europeo). No me gustaría, pero de algo hay que comer”.

Según testigos presenciales (AGS y LMHC), la conversación en la oficina del INEM fue breve y tensa. JLPM preguntó a AKJ si el CDLA esta vez “iba en serio o era como siempre”, a lo que el joven respondió “hombre, yo qué sé, esta gente ha hecho un ERE sin avisar”. A continuación intercambiaron tópicos como “qué mal está la cosa… bueno no, qué bien, pero qué mal; tú ya me entiendes”, y se despidieron deseando no encontrarse de nuevo en sus antiguas tareas.