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El Vaticano rediseña el crucifijo

TRATAN DE REPOSICIONAR LA MARCA

Coincidiendo con 2012, año del apocalipsis maya, el Vaticano empezará a utilizar un nuevo y simplificado crucifijo. La intención de la Iglesia es modernizarse siguiendo la estela de marcas como Starbucks, Apple o Nike. «Nosotros somos la multinacional con más experiencia del mundo, tendrían que ser ellos los que nos imitaran a nosotros, pero nos hemos dormido en los laureles en los últimos siglos a nivel de imagen», explica el padre Almunia, teólogo del Vaticano.

El nuevo logotipo es más colorido y en él se prescinde de los dorados (para dar imagen de austeridad) y de las imágenes de Jesús abriéndose el pecho y enseñando sus órganos internos. De hecho, la figura de Jesús (en silueta negra) conserva los brazos en cruz pero parece estar saltando en gesto triunfal. «Queremos que parezca un ejecutivo de la caridad y el sentimiento cristiano. Un CEO de la bondad», prosigue el padre Almunia.

Cualquier rediseño lleva implícito un riesgo bastante alto, pero desde el Vaticano consideran que la Iglesia es una «lovemark» ya que genera «una lealtad más allá de la satisfacción por compra u otros argumentos racionales». El rediseño, sin embargo, va a ir acompañado de un reposicionamiento de marca que les permitirá ser más comerciales y, por tanto, expandir sus puntos de venta. «Desde el siglo IV no hemos dejado de crecer, por tanto ya era hora de replantear logotipos y demás», prosigue el padre Almunia. Según él, Jesús ha quedado «guapísimo» y el hecho de aparecer únicamente como silueta «le da un aire muy misterioso, muy seductor y muy interesante».

Un proceso complejo

El nuevo crucifijo ha sido diseñado por la orden de sacerdotes del Photoshop y por «un freelance» al que suelen encargar pequeños trabajos gráficos. «El freelance del Vaticano», José Trastillos, es un joven diseñador gráfico español que se encarga de diseñar todos y cada uno de los «flyers» que se reparten en las puertas de las iglesias.

«Al principio lo que hice fue empezar a quitar aristas, y me quedé con una bola. Un crucifijo que en realidad es una bola porque es la culminación de un proceso de estilización y abstracción. Y no gustó. Me dijeron que le diera una vuelta», explica. Posteriormente el diseñador intentó prescindir del crucifijo y sustituirlo por una bola de fuego, lo que a la curia vaticana le hizo recordar la Inquisición y rechazarlo.

«Hice hasta una versión de Jesús en un toro mecánico. Al final tuve que ponerlo saltando y vestido. Un crucifijo sin crucufijo, como en negativo. Estar sin estar. Estar de una manera ausente», prosigue.

En cada una de las entregas se le arremolinaban obispos alrededor. «Como clientes son fatales, te van pidiendo que pongas un brillo aquí, una tipografía allá. Al final no he podido esquivar las dichosas letras góticas con las que están obsesionados. La veerdad es que al final ha quedado un poco como un  ‘flyer’ de Pachá o de una discoteca gay», reconoce Trastillos.

Junto al rediseño del crucifijo se pensaron también ciertos «copies» o «claims» que aportaran «storytelling» a la marca y generaran afiliación emocional, aunque terminó recurriéndose a eslógans que ya habían sido usados por grandes marcas como «Jesús, el placer adulto» o «Jesús, la expresión del buen gusto». Finalmente, fueron descartados.

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