Fermín Vallecas disfrutando de su viaje en tren.

Fermín Vallecas, de 75 años, se desplazaba a Lisboa en tren para visitar a sus hijos cuando, sin esperárselo, el “tracatrá” del tren le produjo la primera erección que ha tenido en más de una década. “No sabría decirlo, pero el dulce vaivén de los vagones desencadenó algo muy jodido allí abajo. Una fuerza sobrehumana ajena a toda razón que insufló vida a mis genitales”, explicó muy orgulloso a la prensa al llegar a su destino, justo antes de volver a tomar “el primer tren disponible que haya”. “Ahora no sé muy bien cómo manejar esto”, reconoció con una sonrisa señalándose la entrepierna.

“No voy a negar que es una alegría, claro, pero cuando uno llega a mi edad se le han olvidado algunas cosas básicas. Necesito hacer algo que merezca la pena con esto que tengo entre manos. He esperado mucho tiempo y no me conformo cualquier cosa”. Según cuenta, primero sintió un leve cosquilleo que pasó a “gustirrinín” y a partir de ahí “la cosa empezó a materializarse porque, al compás del chacachá, una cosa lleva a la otra”.

Para no tentar a la suerte “y que la cosa se vaya como vino” Fermín decidió coger el primer tren donde hubiera un pasaje disponible, “a poder ser un tren que pase por un terreno pedregoso o por vías en mal estado”. Su intención es seguir viajando “indefinidamente” hasta que decida qué hacer “con el temita”. “El descuento de viajes para la tercera edad es lo mejor que me ha pasado en la vida”.

Una epidemia de gustirrinín se extiende por Europa


Fermín Vallecas podría ser, según algunos expertos, uno más de los miles de afectados por la “cadena de placer” que recorre España desde hace semanas y que empieza a extenderse por el resto de Europa. “No sabemos muy bien cómo se está extendiendo pero puede afectar a la productividad del país”, comentaba el martes pasado un portavoz del Ministerio de Sanidad. Los síntomas son “poner los ojillos en blanco, lanzar grititos ridículos y retorcer los dedos de los pies”.

Las autoridades recomiendan mantener las manos encima de la mesa en la medida de lo posible y prescindir de usar los bolsillos del pantalón. “Podías oír ‘uy, uy, uy’ mientras caminabas por la calle: ejecutivos, ancianas, madres… todo el mundo estaba ‘ay, ay’ o ‘uy, que me viene’, pero al menos la gente sonreía, eso sí”, declaraba una ciudadana ayer en un informativo.

El Gobierno de España ha informado de que son ya 123.532 las personas que han sentido “un calorsito bueno” recorriendo su cuerpo sin poder hacer nada por evitarlo. El suceso se está plasmando también en las redes sociales, donde numerosos mensajes con el “hashtag” #cadenadeplacer dan cuenta de esos instantes placenteros que vienen sufriendo los ciudadanos desde hace unos días.