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Nace un bebé con cara de Bélmez

LA MADRE VIO CUARTO MILENIO DURANTE EL EMBARAZO

Ayer por la tarde, una mujer de Valladolid dio a luz a un niño con cara de Bélmez. El bebé, cuya gestación fue completamente normal, guarda un notable parecido a una de las famosas «caras de Bélmez», los rostros de origen supuestamente paranormal que aparecieron en forma de manchas de humedad en una casa del pueblo de Bélmez y que han sido estudiados durante años por parapsicólogos de todo el mundo. «No sabemos si es que el niño tiene un parecido notable a una de esas caras y por tanto es mera casualidad o, por el contrario, el niño tiene una cara normal pero se le ha aparecido encima una cara de Bélmez», ha explicado el director del hospital donde tuvo lugar el parto, que transcurrió sin problemas.

Los padres de la criatura, únicamente preocupados por la salud de su hijo, creen que el aspecto de su hijo se debe a que la madre vio el programa «Cuarto Milenio» en repetidas ocasiones durante el embarazo. «Al menos no ha salido con señales como las de los campos de trigo. De hecho, debo reconocer que incluso llamábamos ‘la nave del misterio’ a la panza de mi mujer… Es todo culpa nuestra», se lamentaba el padre antes de echarse a llorar.

Esta nueva noticia sobre las caras de Bélmez viene a sumarse a un suceso que tuvo lugar la semana pasada en Barcelona: en una oficina aparecieron caras de Bélmez de los empleados despedidos. Los rostros de las personas que habían sido despedidas a lo largo del año aparecieron, uno a uno, en la moqueta de la oficina en forma de manchas de café. «Es como si lo desconocido hubiera entrado en nuestra oficina inundándola de caos y maldad y los que ya no están con nosotros estuvieran advirtiéndonos a los demás de que nos vayamos si no queremos acabar en el abismo», decía una trabajadora con voz temblorosa.

Al contrario que en el caso del bebé, los rostros no son los mismos que los que hicieron célebre el pueblecito de Bélmez. «Son caras de Bélmez, sí, pero no las caras de esas señoras de Bélmez sino caras de antiguos compañeros de aquí, pero son caras de Bélmez», explica el gerente. «No me estoy explicando bien: cuando digo ‘caras de Bélmez’ me refiero al fenómeno de aparición de caras, pero son otras caras las que vemos aquí. No son las de Bélmez. Son de otra gente. Gente que conocemos». Y tras una pausa silenciosa añade: «Que tampoco hay que descartar que algunas de las personas cuyas caras aparecen aquí sean de Bélmez, o sea que hayan nacido allí. Pero no tiene por qué».