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Los extraterrestres anulan un avistamiento de OVNIS en el último momento

TIENEN "PROBLEMAS DE AGENDA"

La Asociación Catalana de Avistamientos de OVNIS (GOITA) ha recibido esta mañana un mensaje cifrado en el que unos extraterrestres se excusan por no poder asistir al avistamiento que GOITA había programado para este viernes por la noche en las montañas de Montserrat. «Habíamos repartido los flyers, habíamos empapelado la ciudad con pósters, teníamos el evento creado en Facebook con cientos de personas confirmadas. Es una putada. Esto no se hace», se lamenta el portavoz de la asociación, Mateo Forja. 

Los extraterrestres aseguran que tienen «problemas de agenda» pero GOITA está convencida de que han priorizado otros bolos mejor pagados conservando la opción de Montserrat hasta el último momento por si acaso. «Estarán más desarrollados a nivel tecnológico pero en temas de educación y buenas maneras les podríamos dar unas cuantas lecciones», insisten desde GOITA.

La poca seriedad de los extraterrestres es bien conocida en el gremio. De hecho, es raro que en un avistamiento acabe apareciendo un OVNI de verdad, aunque la fiesta que se organiza alrededor del acontecimiento es suficiente para muchos de sus asistentes. «No les pedimos casi nada. Con aparecer un momento, dar cuatro vueltas en el aire y marcharse, la gente se da por satisfecha. Hace años que no contratamos abducciones porque te piden tantos requisitos que al final desistes. ¿Y cuánto tiempo hace que no dejan marcas en el terreno? Muchos fans ya no creen en ellos, se pasan a las piedras de cuarzo, que nunca te fallan», argumenta Forja.

«Mi hijo hace veinte años que no ve a su padre»

Más allá del enfado por la anulación del evento, la actitud de los extraterrestres esconde un drama humano. En los años setenta, Sara Garcés, de 57 años, se quedó embarazada en pleno avistamiento tras ser fecundada por uno de los visitantes del espacio exterior. «Era joven y me dejé deslumbrar, como nos pasaba a todas con los artistas de fuera», reconoce la mujer. Nueve meses más tarde nació su hijo Borja Galaxio Garcés, que hace veinte años conoció fugazmente a su progenitor en un segundo avistamiento en la Costa Brava. «Ni siquiera estoy segura de que fuera el mismo que me fecundó, pero qué iba a decirle yo al niño, que estaba como loco y presumía de padre en el colegio. Ahora está decepcionado y le pone verde». Aquel breve encuentro fue el último, y tanto Sara como Borja Galaxio han perdido la esperanza de vivir otro reencuentro familiar. «Tendrá hijos de varias mujeres repartidos por todo el espacio. Ya se sabe cómo son los hombres. Visto uno, visto todos, aquí y en el quinto coño también».

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