La ministra de Economía, Elena Salgado, ha comunicado esta mañana la inminente aplicación “de una nueva medida punitiva que pretende atajar definitivamente el fraude fiscal”. El Gobierno cifra en cerca de 50.000 millones de euros anuales el alcance de lo defraudado a Hacienda, por lo que “no ha habido más remedio que recurrir a castigos muy severos, esperando que no sea necesario aplicarlos”. Los contribuyentes que incurran en fraude fiscal recibirán por correo certificado entradas para el teatro y las obras que haya que ir a ver serán más o menos minoritarias dependiendo de la cantidad de dinero defraudado.

“Estamos hablando de entradas para el musical de Joaquín Sabina en casos leves o de obras como Reflejos de cristal si los fraudes son escandalosos”, aclara Salgado. “Reflejos de cristal” es una obra de teatro experimental, de 3 horas de duración, representada por actores aficionados cuyo argumento se describe como “la lucha interior de un hombre-piedra perdido en un laberinto de sombras que, comunicándose con la Madre Gaya y gracias a la participación del público, descubrirá que su única salvación es la liberación a través del llanto”.

“Hay límites que el Estado no debe cruzar y uno de ellos es la dignidad humana, amparada por la Constitución”, ha declarado el líder de la oposición, Mariano Rajoy. Rajoy admite que la lucha contra el fraude fiscal tiene que ser una prioridad para el Gobierno pero considera que “el terror no es la mejor vía”. Otros representantes de la política han advertido de que “la medida puede tener como consecuencia el aumento de la oferta de teatro experimental, que ya es de por sí elevada. ¿Es este el país que queremos?”, ha argumentado en una intervención radiofónica el periodista Pedro J. Ramírez.

“¿Y en Guantánamo no hay sitio?”

Juan Rosell, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), ha preguntado en tono irónico si no hay plazas en Guantánamo para los que deben dinero a Hacienda. “Creo sinceramente que muchos van a preferir el dolor físico a tener que tragar según qué mierdas culturales”, ha añadido. Salgado ha recordado que “no se trata de lo que los contribuyentes prefieran porque estamos hablando, precisamente, de un castigo”. La ministra ha querido tranquilizar a la opinión pública aclarando que “habrá ambulancias aguardando cerca de los teatros por si el asunto se desbordara”.