“La promoción ha sido un 43% más eficaz que la del año pasado, en la que regalábamos una cubertería. Nunca creímos que las vaginas pudieran funcionar tan bien. Si no, lo hubiéramos hecho antes. El caso es que estamos obligados a ofrecerlas porque si no incurriríamos en la publicidad engañosa”, explica un alto cargo de La Caixa en referencia al error tipográfico que ha propiciado la oferta. Lladró, el fabricante de figuritas de porcelana, había empezado a fabricar platos y bandejas exclusivas para la entidad pero tuvo que rectificar y producir modelos de genitales femeninos. “Creo que hemos abierto un nuevo nicho de mercado que nos acerca al público joven”, reconoce un portavoz de la empresa valenciana.

La Caixa ha recibido ya la visita de muchos adolescentes que intentan contratar planes de pensiones o domicilian su semanada para acceder al nuevo producto “que en teoría es de decoración, pero luego si se le dan otros usos nosotros no nos metemos”, insisten desde Lladró. Los clientes son en su mayoría hombres, aunque entre las mujeres la vagina se está utilizando como florero. “El coño es una creación de la naturaleza igual que los nenúfares o las petunias. Es normal rendirle pleitesía. Y más ahora a través de La Caixa, que es una institución seria y no un sex shop hortera”, declara un testimonio.

“Yo una vez metí el pene en un jarrón y luego no podía sacarlo, pero si esta vagina está certificada por el banco me fiaré. En cualquier caso, aplaudo que por una vez sea La Caixa la que ponga el agujero y no nosotros”, comenta otro cliente mientras espera su turno en una sucursal madrileña. El cliente ha confirmado que, al decir que normalmente son los clientes los que “ponen el agujero”, se estaba refiriendo al ano.

La frase del spot, “Si te hace falta vagina nueva, créate una cuenta depósito a fondo de 1.800 € a 12 meses (TAE 3,01%) o de 1.200 € a 18 meses (TAE 3,03%) y te llevarás una de porcelana”, no ha gustado en ciertos sectores de ideología feminista. De hecho, diversos grupos de mujeres acudirán a sucursales de la entidad para “destrozar todas las vaginas que podamos”. Como acto de protesta, muchas darán el pecho a sus hijos o amamantarán a la fuerza a los directores del banco. “Así aprenderán a respetar el cuerpo de la mujer como algo natural y no como algo con lo que ganar clientes”, han afirmado. Los responsables de algunas sucursales han aplaudido la segunda opción de protesta.