“Es un trasto inútil que ocupa mucho sitio, un nido de polvo”. Con estas palabras definía Charles Bolden, responsable de la NASA, al veterano cohete Saturn V lanzado por primera vez en 1967 y que finalmente ha sido abandonado en el espacio “porque estorbaba”. La institución reconoce el valor histórico del aparato pero alerta de la posibilidad “de que esto se llene de trastos de todo tipo, incluyendo pilas gastadas, clavos, cosas de hierro en general y cohetes que no se tiran por nostalgia. La NASA se creó para mirar al futuro, no para convertirse en un vertedero que a veces parece la habitación de mi hija en época de exámenes”, en palabras de Bolden. Por este motivo, el Saturn V salió disparado ayer desde la rampa B39 del Centro Espacial Kennedy alcanzando, 120 segundos después, una altura de 39.600 metros. “¿Su destino? El espacio, la inmensidad. Me da igual. Cualquier sitio es bueno menos el sitio en el que estaba. Te lo encontrabas por todas partes, era un incordio”, insiste el experto.

“Bolden es un ‘neuras’. Se pasea todo el día por las instalaciones comprobando con el dedo si hay polvo en los muebles, poniendo rectos los cuadros, vaciando papeleras. Y desde que llegó aquí se fijó en el Saturn V y le pilló ojeriza. Lo primero que preguntó fue si servía para algo y si no podía estar en otro sitio. Al final ha conseguido deshacerse de él destinando a la misión 1.800 millones de dólares”, explica una fuente anónima de la NASA. El elevado coste del lanzamiento ha sido ampliamente criticado pero Charles Bolden defiende la necesidad de “hacer limpieza” y, de hecho, ya ha preguntado dónde están los otros cuatro cohetes Saturn que tampoco se utilizan.

Antes de tirarlo al espacio, Bolden ordenó que se llenara el cohete “de material de oficina viejo, papelotes y esa máquina de café enorme que hay en el edificio 7 y que ya ha sido relevada por una Nespresso”. También incluyó entre los desechos “toda la ropa de invierno de mi mujer que luego no se pone”. La decisión más polémica del responsable de la NASA fue, sin embargo, la de embarcar en el Saturn V cuatro caballos de un amigo suyo “que se lesionaron y ya no eran aptos para las carreras”. Aunque la NASA argumenta que no es la primera vez que se envían animales al espacio, la portavoz de la protectora de animales PETA, Dolores Parmalat, señala que “una cosa es que manden animales para ver si flotan o para otros experimentos y otra muy distinta que los abandonen de esta manera para no verlos sufrir”.