La lista mundial está encabezada por Billy, el gato del fundador de Ikea, responsable de amueblar los hogares de medio mundo. Todas las decisiones de la compañía las ha tomado el animal. Ikea decide qué muebles van a fabricarse dependiendo de si al gato le gusta dormir encima de ellos o no. Auténticas joyas del diseño se lanzaron a la basura porque Billy las ignoró. “¿Es buena o mala decisión que el gato establezca lo que producimos? La cuenta de resultados de Ikea está ahí para respaldarle”, explica la revista. De hecho, Billy llegó a ser el tercer gato más rico del mundo y su fortuna personal equivale al 2% del Producto Interior Bruto sueco. Desgraciadamente, se encuentra actualmente hospitalizado tras caerle encima una estantería Expedit de color haya.

En esta primera lista de gatos influyentes, Forbes ha aprovechado para hacer un repaso histórico de los felinos que fueron determinantes para la historia de sus respectivos países. “Un ronroneo del gato de Eisenhower podía enviar a la muerte a 100.000 buenos muchachos”, se dice en el artículo. Sin embargo, se reconoce el mérito del animal al insistir en formar parte de la operación de desembarco en Normandía, la cual ayudó a planificar, para acabar muriendo en ella a manos de un francotirador alemán.