Andrea Lumumba, administrativa en la refinería tinerfeña Paco’s, ha aprovechado esta mañana su pausa para el desayuno para comprar una chocolatina Kinder Sorpresa en la máquina expendedora de la empresa. Ya en su mesa de trabajo, Lumumba ha abierto la chocolatina y ha encontrado en ella una carta de despido. “Pensaba que era una broma, que aquello no iba conmigo, pero mi superior me ha visto con la chocolatina y me ha hecho pasar a su despacho para agradecer mi dedicación a la empresa y desearme lo mejor” explica la afectada, aún atónita.

Su caso ha provocado la paranoia entre sus compañeros, que no se atreven a consumir ningún tipo de producto de la máquina expendedora “por si hay más sorpresas”. La empresa asegura que pretende “endulzar lo más posible los despidos planteándolos como un pequeño juego, para no dramatizar”.

“Tenemos que reducir la plantilla en un 30% y nuestro equipo lo sabe. Plantear un despido como un juego de pistas evita que el tema se personalice. Todos se sienten iguales ante el azar y en cierto modo es lo más justo”, insiste Faustino Ballardez, gerente de la refinería. Ballardez no ha querido precisar qué otras artimañas ha diseñado la empresa para efectuar despidos, pero sí ha advertido de que “quien decida tomarse un respiro con Kit-Kat debe saber que ese respiro puede ser largo y definitivo”.

Los trabajadores de la refinería Paco’s han decidido denunciar a la empresa al considerar que su estrategia “es cínica y además no solo pretende justificar los despidos sin siquiera tener que comunicarlos directamente sino que también es una excusa para que nadie quiera hacer pausas durante la jornada laboral por lo que pueda pasar”. Hace un mes, el propio Ballardez envió un correo electrónico a uno de sus empleados para comunicarle que tenía que abandonar las oficinas cuanto antes porque iban a fregar el suelo. “Le dijeron que ya le avisarían cuando el suelo estuviera seco y, por supuesto, aún espera sentado”, declara un testimonio.

Andrea Lumumba no será indemnizada por despido improcedente porque, según la empresa, “es como si se hubiera despedido a sí misma abriendo esa chocolatina y tentando así a la suerte”.