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Manipula la audioguía del Reina Sofía y la usa para escuchar el fútbol

FUE DESCUBIERTO AL GRITAR "¡GOL!" FRENTE AL GUERNICA

José Maraucho acudió el pasado fin de semana al Museo Reina Sofía junto a su esposa Carmen, a la que prometió «un sábado cultural» para compensar la omnipresencia del fútbol en el hogar familiar. La jornada transcurrió sin sobresaltos, con algún bostezo ocasional del marido, hasta que el matrimonio inició la visita al museo. «José empezó a moverse nerviosamente y a mirar el reloj. Primero pensé que era por la cola llena de turistas pero luego me confesó que había empezado el partido entre el Real Madrid y el Valencia y que estaba inquieto. Insistió en prometerme que se esforzaría por concentrarse en el arte y olvidar al Madrid. Yo, que soy tonta, le creí», explica Carmen. Ya dentro del Reina Sofía, los visitantes pidieron audioguías y José, que es hábil con los aparatos electrónicos, aprovechó una visita a los lavabos para trucar el dispositivo y sintonizar con él una emisora deportiva que le permitió seguir el partido en secreto, fingiendo sumo interés por la exposición.

«No le había visto tan concentrado en el arte desde que fuimos al CaixaForum hace años a ver un monográfico sobre los genitales en Occidente», reconoce la esposa. «Yo le preguntaba si le gustaba un cuadro determinado y me contestaba ‘Está bien que juegue en profundidad’ o ‘Este tío es un fiera’. Estaba entusiasmada porque hasta entonces yo creía que para él la cultura significaba como mucho tomarse una caña en el Café Gijón», añade.

Aunque Maraucho fue hábil engañando a su esposa, la emoción pudo con él cuando estaba frente al Guernica de Pablo Picasso. El Real Madrid marcó justo entonces el sexto gol del encuentro y José saltó y gritó «¡Gol!» varias veces atrayendo la atención de todo el mundo. «Me quedé atónita. Pensé que el cuadro le había impresionado pero me pareció una falta de respeto esa muestra de alegría ante una obra que expresa el terror y la barbarie. Se lo dije y él me contestó que no había que perder la fe. Su reflexión casi me conmueve, pero luego se puso a comentar con el vigilante de la sala que no había que perder la fe en Kaká y que aquel partido era memorable», declara Carmen.

El museo ha decidido multar a José Maraucho por manipular la audioguía y su esposa ha optado por iniciar «una guerra fría que no terminará hasta que deje de ser un frívolo». José se defiende diciendo que «un encuentro futbolístico es igual de único e irrepetible que cualquier ‘happening’ de Allan Kaprow, con la diferencia de que yo lo entiendo».

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