- La actualidad del mañana -
- La actualidad del mañana -

El árbitro Muñiz Fernández recibe su insulto 900.000

"ME QUEDO CON 'COMEOJALES' POR SU ORIGINALIDAD", RECONOCE

La descalificación número 900.000 no fue nada original. Se trató de un simple «Hijoputa» proferido por un aficionado barcelonista cuando Casillas se abalanzó sobre Villa y el colegiado no pitó penalti. «He recibido insultos más trabajados, más creativos. Los normales ni los oigo, son como un ruido de fondo», explica.

Confiesa Muñiz que recordará siempre «a un chaval de seis años que me llamó ‘Comeojales’. Me pareció un insulto muy maduro para su edad. Desagradable pero elegante a la vez. No podemos evitar que los niños insulten, así que yo querría que mis hijos lo hicieran así de bien, sin caer en lo vulgar». También destaca el caso de una señora muy mayor que le llamó «pitapleitos». Según el colegiado, «aquella buena mujer no sabía lo que se decía. Estaba enfadada conmigo solamente porque también lo estaba su marido», asegura. También sostiene que «es en Argentina donde he percibido más creatividad. Allí insultan hasta al balón. Le llaman pelotudo».

Gracias a las redes sociales y al alcance de Internet, los árbitros pueden seguir recibiendo insultos en directo horas después de que el partido haya terminado. «Interactúas más con la gente, hay más vidilla», afirma Muñiz. Sin las nuevas tecnologías, probablemente el colegiado no habría llegado tan pronto a obtener las 900.000 descalificaciones. «Las celebro igual que los jugadores celebran cada uno de sus goles y animo a mis colegas a hacer lo mismo. La gente nos conoce, se sabe nuestros nombres. A mí me llaman ‘El engominado’. Qué demonios, yo soy alguien en el terreno de juego. Un hijoputa según muchos, pero un hijoputa con suerte», sentencia.