Gabriel Salvadó, experto de la Universidad de Buenos Aires, ha descubierto una serie de viñetas inéditas de Mafalda dibujadas a principios de los años sesenta. En ellas aparece el rostro oculto de la niña, que no reprimía sus opiniones racistas y su desprecio de la diversidad en cualquiera de sus formas. “Es una mierda ser sudamericana”, afirma sin tapujos en una de sus apariciones. “Paren el mundo que los negros se quieren bajar”, apunta en otra viñeta.

Al hacerse público el despropósito, el dibujante Quino ha confesado que “Mafalda es una niña inteligente y audaz pero tiene un lado amargo y resentido que siempre intenté esconder. Supongo que el hecho de no tener una infancia normal y corriente la acabó convirtiendo en un pequeño monstruo. Yo sólo pido que se conserve lo bueno y se intenten olvidar sus barbaridades”. Pese a los ruegos del autor, es probable que la imagen de Mafalda se vea seriamente dañada. “Es imposible perdonarla cuando la has visto gritándole a un negro ‘¡Pobre! ¡Pensar que sólo sos el felpudo de la entrada al Universo!'”, afirma Salvadó.

Tras haber analizado detenidamente las viñetas, Gabriel Salvadó considera que “la influencia de Susanita es clave para entender la progresiva perversión de Mafalda. En el fondo había cierta tensión entre ellas porque Susanita era de raza aria y Mafalda la envidiaba”. De hecho, las historietas muestran a los dos personajes claramente enfrentados: “Algún día me sentaré a analizar quién me enferma más: si Susanita o los peruanos”, confiesa Mafalda. En otra de las viñetas acusa directamente a Susanita “de haberse follado a un negro”. Según Salvadó, “Mafalda siempre vio a su amiga como una auténtica Eva Braun y no lo soportaba”.

Al parecer, la agresividad del personaje de Quino no se limitaba a lo verbal. “Hay una escena particularmente desagradable en la que Mafalda agarra un cúter y dibuja una esvástica en la frente de un aterrorizado Guille. Según ella, Guille representaba la moral del débil y por eso se regocijaba en los problemas de dicción del niño”, insiste el experto.

Aunque ya se han filtrado algunas viñetas inéditas, la intención de la Universidad de Buenos Aires es mantenerlas a buen recaudo para respetar la voluntad del autor y evitar que se fomente el odio racial. “Hay muchos seguidores acríticos de Mafalda que serían capaces de asumir como propias ideas que son auténticas atrocidades”, advierte Salvadó. El investigador sostiene, además, que “este asunto demuestra que los líderes de opinión son falibles como todo el mundo y que, en el caso de Mafalda, estamos ante una criatura bastante gilipollas”.