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Una banda terrorista llena Londres de payasos tristes

LA POLICÍA TEME UNA OLEADA DE SUICIDIOS

Puede seguirse el estremecimiento al que se ha visto sometida la ciudad británica calle a calle, desde el centro a la periferia. El primer aviso llegó de la estación de Picadilly, donde todo un convoy tuvo que ser evacuado porque los viajeros estaban demasiado tristes como para continuar el trayecto. ¿La causa? Un payaso arlequín intentando, en vano, atarse los zapatos. «Por un lado el payaso daba lástima porque no sabía atarse los zapatos. Por otro lado daba lástima porque era muy triste en sí mismo. Esos ojos llenos de melancolía… no los olvidaré jamás», comenta una de las viajeras.

Poco a poco, los terroristas fueron distribuyéndose por los barrios más céntricos, expandiendo un sentimiento de melancolía teñido de vergüenza ajena que ha sumido a la ciudad en el caos. Un testigo ha afirmado que, en Trafalgar Square, un payaso intentando tocar el violín mientras un perro le mordía el trasero provocó ayer el llanto a más de trescientas personas a la vez. Los lamentos de los peatones eran estremecedores: «¡Oh, esa risa que se torna en llanto! ¡Oh, el agridulce simulacro de la vida! ¡Qué fútil es todo!», podía oírse aquí y allá. Las autoridades no tardaron en darse cuenta de que todo aquello se debía a un ataque terrorista organizado.

«Te imaginas a esos hombres solitarios llegando a su camerino por la noche después de intentar inundarlo todo de risas pero sin haberlo conseguido del todo… El alma solitaria que hay detrás del tartazo, de la piel de plátano… Piensas en todo eso y te destroza por dentro. Sólo tienes ganas de llorar y de dejarte apagar», podía leerse en un foro de Internet. No obstante, son pocos los que se atreven a expresar con palabras lo que sienten. Las autoridades temen una oleada de suicidios.

La Policía británica ha logrado detener a 95 payasos. Huelga mencionar que tan sólo ha sido necesario un cuatro plazas para llevarlos a todos a las dependencias judiciales.