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Los trabajadores de Correos reciben ahora sus cestas de Navidad

SE SOSPECHA QUE LAS QUE HAN LLEGADO SON DE 2009

El espíritu navideño ha rebrotado estos días en las oficinas de Correos de toda España: las cestas de Navidad que se enviaron en diciembre han llegado al fin a sus destinos y los trabajadores del servicio postal han podido descorchar el champán y comer el turrón que pacientemente han aguardado durante estos meses.

«Es verdad que mi familia se había olvidado ya del tema, pero estas cosas hacen más ilusión precisamente cuando no te las esperas. Es un poco la filosofía que seguimos aquí en Correos. Se potencia la expectativa porque nunca sabes cuándo llegarán los envíos, si llegan» afirmaba esta mañana uno de los empleados. Otros admiten que tuvieron la tentación de quejarse a Correos por lo mucho que tardaban en recibir los lotes navideños: «Estuve a punto de enviar un correo interno para protestar por la lentitud del servicio. Por suerte, comprobé que se me había asignado a mí el reparto de mi propia cesta. Estaba en un rincón del almacén, llena de polvo. Me quedé tranquilo y volví a olvidarme de ella hasta que me indigné de nuevo porque no llegaba. No creo que tarde en llegar, mis colegas ya la han recibido», declara otro funcionario de una sucursal madrileña.

La llegada de las cestas ha venido acompañada de cierta polémica porque, según los máximos responsables de Correos, «las que se han recibido ahora son las de 2009, no las de 2010». Este dato se ha podido comprobar por la fecha de caducidad de los productos que había en los lotes. Son muchos los trabajadores que niegan esta tesis y acusan a la propia entidad de comprar lotes más baratos con turrones caducados. «Es más fácil decir que hemos sido nosotros los que hemos tardado en procesar los envíos. Así ellos se quitan de encima la responsabilidad», protestaba esta mañana un funcionario mientras apuraba un bote de paté «que se pasó de fecha en 2008 pero a mí me da igual porque en Correos el tiempo es relativo y eso es lo primero que aprendes cuando trabajas aquí».

La cara amarga de la jornada la ha protagonizado Andrés Madahonda, empleado de una sucursal de Barcelona que fue despedido hace tres años pero, como no ha recibido aún la notificación por parte de Correos, sigue yendo a trabajar. Este ha sido el primer año en el que no se le ha enviado el lote navideño. «Me parece un agravio comparativo y una falta de tacto. Me he quejado por escrito a mis superiores pero, probablemente, mi nota les llegará cuando a mí me haya llegado también la carta de despido y, por lo tanto, mis lamentos caerán en saco roto porque ya no estaré aquí», afirma. Su esperanza sigue siendo la de recibir la cesta de 2009. «Si la que me enviaron el año pasado era la de 2008 y la que ya no me han enviado es la de 2010, aún es posible que me llegue una», argumenta el empleado.