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Gadafi se defiende en La Noria

"NO TENÉIS NI IDEA DE LO QUE ESTOY PASANDO", DECLARA

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Muamar el Gadafi acudió ayer a una edición especial del programa «La Noria», de Telecinco, para responder a las preguntas de Jordi González y sus colaboradores. El líder libio afirmó ser «víctima de una campaña de la OTAN, que es capaz de todo para salir en los medios» y cargó contra los rebeldes y las fuerzas internacionales «que me atacan porque soy distinto». Dijo también que se siente muy apoyado «por mis ocho o nueve hijos a los que animo a no aceptar exclusivas ni responder a los insultos».

Cuando González recordó que se le acusaba de no respetar la voluntad de su propio pueblo, Gadafi sentenció encendido que «los trapos sucios se lavan en casa» y reconoció que «tengo un pronto malo pero no soy mala persona y eso los míos lo saben». El mandatario, que se negó a someterse a la prueba del polígrafo, comparó su situación con la de Marcelo, concursante de Gran Hermano, «al que están linchando por su relación con Laura, especialmente Terry, que lo único que quiere es más protagonismo».

Con lágrimas en los ojos, Muamar el Gadafi quiso recordar que proviene de una familia «nómada y humilde» y admitió que «el tema del petróleo puede romper cualquier relación». Apeló a la empatía de los españoles y recordó la gran complicidad que mantiene con José María Aznar «y lo bien que se lleva mi hijo Saif al Islam con su yerno Alejandro». El líder no quiso pronunciarse sobre la imputación de Ana Rosa Quintana por la exclusiva sobre el caso «Mari Luz» alegando que «si me quejo porque la gente se mete en asuntos que no le incumben no puedo permitirme caer en el mismo error».

La segunda parte de la entrevista adquirió un tono mucho más relajado. Gadafi admitió con sorpresa que su parecido con el periodista Jesús Quintero, al que no conocía, es «más que razonable». También se declaró «muy coqueto», amante del armamento pesado y «aficionadísimo» al interiorismo, por lo que «el hecho de que hayan derribado una parte de mi residencia es la excusa perfecta para darle otro aire». Antes de abandonar el plató, el mandatario no olvidó lanzar amenazas contra la coalición internacional «a la que perdono menos que a los rebeldes de mi país, que al fin y al cabo son rebeldes porque el mundo les ha hecho así».