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EL COMPORTAMIENTO MASCULINO DE LAS MONJAS ASUSTA A LOS FELIGRESES

Tienen barba y ya no se tiran pedos de monja, sino de camionero.
Según algunos testigos, la conducta de las monjas no es la habitual: eructan, opinan sobre fútbol y silban a las feligresas que están «de buen ver». Una actitud que ha sido descrita como «contraria al agrado de Cristo». De hecho, una de las monjas estuvo faltando al respeto a Jesucristo llamándole «tío» o «tronco». Asimismo, se refirió a la hora de la contemplación como «Hora del perreo», destinando esa franja horaria no ya a la meditación sino al consumo de cerveza y al acto de partir calabazas con la frente.

«Parece que piensen con algo que tienen debajo del hábito y no con la cabeza y el corazón, como se espera de ellas» comenta Sor Soledad, la Madre Superiora. «Lo de la barba, sin embargo, no es un problema porque estamos educadas en la austeridad. No es tampoco una novedad, precisamente. De hecho, ni los pedos lo son. Antes eran pedos de monja y ahora son pedos de camionero, pero sin duda es un problema menor. El problema de verdad es el comportamiento», insiste la mujer.

«La hermana Marisa, siempre tan afable y atenta, estuvo toda la tarde viendo películas de Bruce Willis y rascándose la entrepierna. Por otra parte, la hermana María y la hermana Eva jugaron a ‘golpearse el cabolo con el puño cerrao’ por turnos. Luego se cansaron y se fueron a la vía del tren, a ver quién se apartaba la última para demostrar su virilidad. Ganaron las dos. Ahora están disfrutando de una vida mejor junto a Nuestro Señor» explica Sor Soledad.

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