El Gobierno, los sindicatos y la patronal se han reunido esta mañana para acordar la creación de un organismo independiente que regule los chanchullos tanto en el ámbito de la empresa privada como en el sector público. “No podemos seguir en esta situación de desgobierno en la que se dan puestos de responsabilidad a personas que no son ni siquiera familiares lejanos de sus inmediatos superiores”, ha declarado Joan Rosell, presidente de la CEOE.

Con el objetivo de “crear organizaciones más solidas y compenetradas en un contexto económico difícil”, se elegirá a dedo a profesionales y expertos independientes que auditarán el grado de chanchullismo de las empresas velando por el sano compadreo y por “sólidas cadenas de favores que fortalezcan lazos y establezcan compromisos”. Según Rosell, “aún hay departamentos de Recursos Humanos que siguen la antigua costumbre de leer currículums, admitiendo a personas que no conocen a nadie de la empresa, que no deben favores y que, por lo tanto, miran por su bien y no por el de la organización que les contrata”.

“Son becarios, licenciados, profesionales. Van de un sitio a otro y pueden estar aquí como podrían estar en cualquier otro sitio. Descolgados, parias. No hay lazos sanguíneos con sus jefes, no hay una amistad desde la infancia, a veces por no haber no hay ni sexo de por medio, absolutamente nada. Nadie dejaría la educación de sus hijos en manos de un desconocido que no fuera una filipina. En cambio, hay empresarios que sí hacen eso con su empresa y no se dan cuenta de lo grave que es la situación”, declara un conocido empresario del sector textil.

También desde el lado de los trabajadores se reclama más seriedad y control del chanchulleo en España. “Trabajo en el Ministerio de mi padre desde hace trece años y he tenido que aguantar que una chica que encima viene de Móstoles me dé consejos sobre cómo hacer mi trabajo. Si el responsable de la selección de personal no fuera mi hermano, probablemente esta muchacha seguiría en mi departamento y nadie se daría cuenta de la situación. Ya le he dicho a mi padre que esto no puede permitirse”, explica una empleada de la Administración.

Algunas empresas, conscientes de lo que hay en juego, ya han aplicado medidas por su cuenta. La Sexta, por ejemplo, dio la orden de que en los servicios informativos sólo se contratara “a reporteras que te follarías”, viendo aumentados sus índices de audiencia. Pero hay mucho por hacer: “Mira, ahora mismo estoy hablando contigo y no sé ni quién eres. Podrías hablar mal de mí porque por no saber no sé ni dónde vives ni a quién te estás follando ni qué medio te paga el alquiler. Como mucho podría hablar con todas las productoras que trabajan para nosotros y procurar que no te dieran trabajo en tu puta vida. Nada más. Imagínate lo desprotegidos que estamos”, confiesa un directivo de televisión.