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La industria del porno celebra su Pasarela Cimbreles

SE HUYE DE LA EXTREMA DELGADEZ EXHIBIENDO SÓLO TALLAS GRANDES

Colores cálidos, rosáceos, brillos sin matices y pieles suaves en estructuras firmes y venosas han llenado estos días todos los huecos del recinto ferial de IFEMA, en Madrid. La excusa ha sido la celebración de la Pasarela Cimbreles, un evento único en Europa que pretende situar la industria del porno al nivel de otros sectores no estrictamente sexuales pero ligados también al culto de la estética.

«Es una oportunidad única para dignificar lo que hacemos, para mostrar sin prejuicios ni complejos la belleza de los penes, cimbreles y cipotones con los que hemos ido trabajando a lo largo del año. La cantidad de porno que produce el mercado y la rápida caducidad de las obras que se crean hacen que el nuestro sea un arte efímero. Y es una lástima que un buen pene de casi 35 centímetros de longitud con pliegues longitudinales e hipnótico movimiento pendular quede relegado a tres o cuatro escenas de un DVD sin que los fans y la crítica especializada puedan apreciar su esplendor en directo, sobre una pasarela» explica Noyatan Sharumann, uno de los organizadores del evento.

«Se nos compara con los desfiles que se organizan en el mundo de la moda, obviamente. Digamos que el formato es el mismo: modelos que pasean sobre una pasarela. En nuestro caso se trata de que el modelo sepa exhibir con encanto y fuerza lo que Dios le ha dado. Eso sí, nosotros huimos de la extrema delgadez. Solemos buscar lo contrario: tallas grandes, ciruelos que llamen la atención del público de las últimas filas sin necesidad de monitores de plasma», aclara Sharumann. Se teme, de hecho, que aparezcan pronto los primeros críticos con la tiranía del tamaño. «Si acaba habiendo polémica será señal de que hay debate y de que hay industria. Ojalá. Pero bueno, yo siempre defenderé el pollón como punto de partida expresivo. El rollo ‘minimal’ está superado, ya no es vanguardia», argumenta el pornógrafo.

Los principales medios del sector -incluyendo grandes cabeceras internacionales como Prépuce, Glandity Fair o NaVogue- han aplaudido la iniciativa y han elogiado la calidad del material propuesto, especialmente la impactante colección de penes del catalán Augusto Fageda: «Para mi desfile he seleccionado rabos robustos, suaves al tacto, macerados en ropa interior de puro algodón y con un aspecto que recuerda al terciopelo. Son penes abarcables, de eyaculación suave y con reminiscencias frutales, pero que al mismo tiempo te miran como diciéndote: ‘Agárrate que hay curvas, cuidado porque esto no es un juego, cuidado porque conduzco en una autopista directa al coño'», declaraba esta mañana el propio Fageda.

«Estar en la ‘front row’ y no tocar esas maravillas requiere grandes esfuerzos de autocontención. Hay un trabajo inmenso detrás de todo esto. Cada miembro es un complejo entramado de sensaciones, tactos y aromas. Un escaparate sin igual y un pollazo en toda la cara de aquellos que creen que la pornografía se hace sola», escribe un periodista especializado en la sección de cultura de Le Mingue.