Tal y como advertía hace unas semanas la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el frío que azota en estos momentos la geografía española está obligando a muchos ciudadanos a abrazar fuertemente a sus esposas para entrar en calor. La mayoría de las veces es la mujer la que exige el contacto corporal -en casos extremos, sin ropa de por medio- pero el Gobierno ha detectado también situaciones dramáticas en las que el propio marido es quien toma la iniciativa empujado por la crudeza del clima. “El ser humano prima la supervivencia. Arrimarse a un cuerpo de más de 150 kilos es una buena opción ante cotas de nieve de 500 o 700 metros como las que se están dando en la mitad norte peninsular”, explicaba esta mañana un portavoz de la Aemet.

Muchas ciudades del país ofrecen ahora un paisaje insólito: parejas de todas las edades pasean temblorosas por la calle y se abrazan fuertemente generando una falsa sensación de cariño. “Las productoras de publicidad se han lanzado a la calle a grabar recursos de parejas españolas queriéndose. Recrear esas escenas con actores es mucho más costoso y quién sabe cuánto durará el frío”, declaraba un transeúnte en Madrid.

El Observatorio de la Mujer ha advertido del peligro que supone para las españolas buscar el contacto corporal con la pareja. “Estamos hablando de conductas de riesgo que podrían derivar en coito”, alerta la entidad en un comunicado. La misma nota informa de que en breve se repartirán mantas y calefactores en las zonas donde se detectan más abrazos entre personas. Tampoco se descarta reunir a las mujeres con frío en polideportivos para que se abracen entre ellas “dejando la masculinidad al margen”.

El Gobierno no ha tardado en consultar el asunto con los países nórdicos, donde estas situaciones tienen lugar muy a menudo. “Su respuesta ha sido clara: no existen panaceas. De hecho, nos han recordado lo alto que es su índice de suicidios”, reconocía Alfredo Pérez Rubalcaba. El ministro recomienda a los padres que controlen a sus hijos “porque en estos momentos alguien podría querer abrazarles también, especialmente sus abuelos”.