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Melendi se ha peinado

TAMBIÉN HA LANZADO UN NUEVO DISCO

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«Yo toco la guitarra para acariciar el alma. Antes llevaba rastas porque me gustaba pensar que mis pelos eran como cuerdas de una guitarra. Una guitarra muy grande que necesitaba cuerdas muy gruesas. Una guitarra que representara a toda la Humanidad, hecha con trocitos de gente. Es una imagen muy bonita», explica.

Sin embargo, ahora que se ha reinventado, esa analogía ya no le convence. «Ahora que mi cabello está tan fino creo que son notas. Cada pelo es una nota distinta. Y cuanto más largo es, más larga es la canción y la nota. El vibrato y el timbre y todo eso. Como la canción de la vida, un poco». Y es que con Melendi uno nunca sabe dónde acaba la metáfora y dónde empieza la literalidad.

«¿Seguiremos disfrutando de los looks desenfadados? ¿Volverá la raya a un lado? ¿A qué lado? La vida es un misterio al que estamos dando la espalda. ¿Cómo podemos cuidar el cabello si abusamos de las planchas y el secador? Castigamos nuestro pelo. La sociedad se va al garete», insiste el músico. Con su último trabajo también vuelve el Melendi más comprometido, con canciones como «Teñir Gaza de color kaoba» y «Obama, hazme un vaciado».

Melendi explica que el giro estilístico de su música es una consecuencia de su cambio de look y no lo contrario. Todo surgió porque, hace unos meses, tuvo la oportunidad de leer una revista sobre peluquería, alguien se la había dejado en el avión. «Este otoño se lleva la melena muy cuidada, con mucho brillo, con un corte que aporta movimiento y volumen pero sin pretenciosidad. Cortes a lo garçone, jugando con las formas. Y yo he querido hacer eso con mi música», dice. «Yo canto a todos esos chavales a los que no dejan peinarse como quieren».

¿Su futuro? Lo tiene claro: «Quiero dejarme el pelo muy largo para componer una sinfonía con mi vida. Porque mi pelo es como las notas y mi cabellera como millones de canciones. Con puntas perfectas y raíces profundas. Uno no puede estar mirándose el flequillo a sí mismo todo el tiempo. En mi barba pulidita».